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martes, 3 de abril de 2012

Arte latinoamericano 1945-1990 en el Malba

Wanda Pimentel

Annemarie Heinrich

Lucio Fontana


Rogelio Polesello

Oscar Bony

Hélio Oiticica

Horacio Coppola

Ernesto Deira

Ricardo Garabito

Anatole Saderman

Abraham Palatnik

Gyula Kosice

Lucio Fontana

(Buenos Aires)

En la Sala 2 (primer piso) el Malba expone una nueva puesta de su colección permanente de arte latinoamericano. La exhibición estará hasta el 24 de septiembre de este año.
 El nuevo recorrido comienza en 1945 con manifestaciones del arte concreto y no figurativo de la época, hasta llegar a las tendencias pictóricas y conceptuales de la década del 90. Se incluyen más de 120 obras, entre pinturas, dibujos, esculturas, objetos, instalaciones y videos.
El nuevo guión curatorial -desarrollado por Marcelo Pacheco, curador en Jefe de Malba parte de las primeras tendencias no figurativas y del arte concreto de los años 40 en la región. Continúa con el informalismo y el arte óptico y cinético, luego con las propuestas de la Nueva Figuración, el conceptualismo y el minimalismo de los años 60 y 70, hasta llegar al regreso a la de la pintura de los años 80 y las propuestas más contemporáneas de los 90’.
La presentación de la colección permanente varía de acuerdo a la dinámica del Programa Anual de Adquisiciones y a las generosas donaciones y comodatos confiados al museo. En esta ocasión, el grupo de obras más emblemáticas de la colección de Malba se expondrá en conjunto por primera vez en Estados Unidos en el Museum of Fine Arts, Houston (MFAH) de abril a octubre de 2012, como parte del convenio de colaboración entre ambas instituciones. Por esta razón, el museo reorganizó la exposición del patrimonio con esta nueva propuesta, que revela otras piezas del acervo, además de importantes obras recibidas en comodato de colecciones particulares.

Al recorrido de la colección se integran obras en comodato, como es ya una práctica habitual en el museo. En esta exposición se destacan Concetto Spaziale (1962), de Lucio Fontana y Trama con lentes cóncavos (1969) de Rogelio Polesello, pertenecientes a la colección personal de Eduardo F. Costantini; y las obras Maniquíes vivientes o Las modelos (1975) de Antonio Berni -que no está exhibido al público desde hace varios años-, y Sin título (ca. 1960), de Antonio Seguí, ambos de una colección privada.

Núcleos temáticos y artistas representados


La exposición se divide en tres núcleos temáticos: Fotografía moderna, variantes del arte concreto, arte óptico y cinético; Informalismo y Espacialismo, Nueva figuración, instalaciones, ambientaciones y videos; y Arte pop, conceptualismo, minimalismo y el regreso a la pintura.

I - Fotografía moderna, variantes del arte concreto, arte óptico y cinético

A comienzos del siglo XX la fotografía y las tendencias abstractas y no figurativas en las artes plásticas se presentaron, a nivel internacional, como alternativas a la imitación de la realidad y al ilusionismo de la pintura cultivado en los siglos anteriores, y de esta manera comenzaron a cuestionar el concepto del cuadro como “ventana del mundo”.

Mientras el medio fotográfico se consolidaba reelaborando los géneros pictóricos –retratos, paisajes y naturalezas muertas-, y documentaba el dinamismo de la vida moderna y el crecimiento urbano, la fotografía como disciplina comenzaba a integrarse al proceso de renovación artística. Las instantáneas de Horacio Coppola, Grete Stern, Annemarie Heinrich y Anatole Saderman documentan los cambios de la vida moderna. A mediados de los 40, Buenos Aires se convirtió en uno de los centros más activos del arte concreto y sus variaciones. Madí, Asociación Arte Concreto Invención y Perceptismo son los tres grupos que plantearon la realización de sus obras con los elementos puros del lenguaje visual: formas, colores, líneas y planos. También reemplazaron el marco tradicional de la pintura por contornos irregulares y recortados; inventaron “esculturas” articuladas y transformables y “pinturas-objeto”, volúmenes y móviles y recurrieron a materiales industriales como esmaltes, vidrio y baquelita, entre tantos otros.
Artistas rioplatenses como Juan Melé, Rhod Rothfuss, Enio Iommi, Gyula Kosice y Carmelo Arden Quin generan un arte ni figurativo ni abstracto: concreto. En Brasil la respuesta neoconcreta en las obras de Lygia Clark y Hélio Oiticica, entre otros, acercan la brecha entre el arte y la vida.
En los años 50, en París, pero con una mayoría de artistas latinoamericanos, surgieron el arte óptico y el arte cinético. Artistas como Julio Le Parc, Ary Brizzi, Gregorio Vardánega, Martha Boto y Alejandro Otero proponían obras que permitían movimiento virtual o real, en las que el espectador pudiera participar del proceso temporal y de una experiencia estética transformadora. Algunas obras exigían desplazarse para producir sensación visual de movimiento, pulsar botones, tocar palancas o girar manivelas para poner en funcionamiento móviles, máquinas, o cajas con efectos sorpresa.

II- Informalismo y Espacialismo; Nueva figuración, instalaciones, ambientaciones y videos

A fines de la década del 50 triunfaba internacionalmente el movimiento pictórico informalista. A diferencia del arte concreto, el informalismo retomaba una abstracción subjetiva, caracterizada por la impronta del gesto, el uso de la materia sobre la superficie de la pintura en azarosos chorreados, brochazos, salpicados, y la aplicación de vidrios, telas, papeles, arena y pigmentos para crear texturas y relieves reales sobre los soportes. Características de este período son las obras de Kenneth Kemble, Franz Kracjberg y Clorindo Testa.
En la década siguiente, la Nueva figuración propuso una reconversión de la pintura figurativa desde la reaparición de la figura humana en medio del entramado abstracto de lo pictórico y del caos de la materia heredados del informalismo. Las pinturas del histórico grupo conformado por Jorge de la Vega, Rómulo Macció, Ernesto Deira y Luis Felipe Noé, están reunidas en este núcleo singular.
Entre 1949 y 1959 Lucio Fontana propuso, con una poética personal, una serie de agujeros y tajos sobre las telas, creando el Espacialismo. El soporte quedó atravesado por el gesto del artista, inaugurando un sentido diferente para la obra de arte. Se marcaba el fin del cuadro construido por la narrativa moderna.
Los años 60 constituyen en las artes visuales el cierre de la modernidad y el inicio del arte contemporáneo. La crítica y los artistas hablan de “la muerte de la pintura” y del “fin del arte”. Con el cambio de época la pintura y la escultura dejan de reinar sobre las “bellas artes”. Surgen disciplinas, medios y soportes nuevos: objetos, construcciones, performances, ensamblados, happenings, instalaciones, videos, ambientaciones, intervenciones y recorridos. Las obras dejan de parecer “obras de arte”: los artistas pueden prescindir del virtuosismo en la imitación de la realidad y trabajan operando sobre dicha realidad, sobre elementos cotidianos, industriales, desechos, palabras y textos; realizan acciones urbanas o en la naturaleza, registros fotográficos y fílmicos, proponen experiencias corporales y sensoriales para el espectador y hasta buscan producir efectos terapéuticos. Obras de los artistas Rogelio Polesello y Oscar Bony, son ejemplos clave de estas tendencias.

III- Arte pop, conceptualismo, minimalismo y el regreso a la pintura

Las décadas del 60 y 70 se identifican por las tendencias del arte pop, el arte conceptual, el hiperrealismo y el minimalismo. Las propuestas visuales surgen a partir de la observación alerta y crítica del mundo común, de lo doméstico o popular, y en especial, de la sociedad de consumo. Las obras conceptuales y minimalistas pueden tener cualquier materialidad, desde inmateriales ideas y conceptos en proceso hasta las grandes estructuras industriales y “recorribles” del minimalismo, dos variantes que coinciden en la pérdida de la huella del artista y que más que producir placer en la contemplación, estimulan la generación de un pensamiento.
Por otra parte, las obras de arte pop y del hiperrealismo superan el realismo fotográfico desde una postura de novedosa ironía, una suerte de “realismo exagerado”, con una iconografía muy reconocible, extraída de la vida cotidiana. Artistas como Wanda Pimentel, Antonio Berni, Luis Fernando Benedit y Jorge de la Vega representan a la década con sus manifestaciones pictóricas, mientras las instalaciones de Oscar Bony, Victor Grippo, y Alejandro Puente se organizan en el espacio.

Desde principios de los años 80, la discusión sobre temas como la desmaterialización de la obra de arte y las nuevas relaciones entre arte y política se radicaliza y, el regreso a la pintura como tendencia internacional impacta sobre la escena artística. La Transvanguardia italiana y el BadPainting (Mala pintura) en los Estados Unidos, entre otros, ponen en circulación grandes telas cubiertas de rostros e imágenes pictóricas que combinan códigos del cine, el teatro, la literatura, la música, la danza, los grafittis urbanos y los estudios de género. La escena latinoamericana muestra sus propias variantes, una pintura ligada, por momentos a las neovanguardias del internacionalismo, pero siempre en tensión y en compromiso con sus marcos de referencia tanto culturales como históricos y sociales. Las pinturas de Guillermo Kuitca, Liliana Porter y Ricardo Garabito están en sintonía con este momento de retorno a lo pictórico.

La colección permanente cuenta con el apoyo de Bloomberg

sábado, 31 de marzo de 2012

Brailles y Relecturas de la Biblia - Muestra de León Ferrari en el Malba

León Ferrari
La expulsión, 1988
Collage sobre papel
35,4 x 78,4 cm.
Fundación Augusto y León Ferrari - Arte y
Acervo
Fuentes iconográficas identificadas:
reproducción de Expulsión del paraíso, de
Miguel Ángel (Capilla Sixtina), e imagen
extraída de L’Érotisme chinois, de Marc de
Smedt, Ed. Solar, 1984.




León Ferrari
Sin título, 1994 [Ciccolina]
Collage sobre papel
41,6 x 22,3 cm.
Fundación Augusto y León Ferrari - Arte y
Acervo
Fuentes iconográficas identificadas:
reproducción de una fotografía de Ilona Staller
(Ciccolina) tomada por Riccardo Schicchi y
detalle de El diluvio, de Gustave Doré.







(Buenos Aires)

Se inauguró en el Malba la exposición de León Ferrari "Brailles y Relecturas de la Biblia" en el Malba.
La muestra estará abierta al público hasta el 2 de julio en la sala 3, primer piso.
Curada por Florencia Battiti  "Brailles y Relecturas de la Biblia, una exposición individual del artista argentino León Ferrari (Buenos Aires,1920), se integra con una selección de 70 obras de sus “Brailles” y “Relecturas de la Biblia”, dos series realizadas por Ferrari a lo largo de tres décadas y hasta ahora sólo parcialmente conocidas.
La muestra se presenta en diálogo con Bye Bye American Pie, una exposición que, al igual que las obras de Ferrari, arroja una mirada crítica sobre las hegemonías culturales y políticas. “La producción de Ferrari se caracteriza por la irreverencia con la que aborda el acto creativo y el compromiso ético que articula a través de su cuerpo de obra”, explica Florencia Battiti, curadora de la exposición.

En 2004 Malba presentó en la terraza del museo León Ferrari. Artefactos para dibujar sonidos con un conjunto de sus instrumentos musicales, muestra que se realizó en simultáneo con la retrospectiva exhibida en el Centro Cultural Recoleta y de la cual Malba formó parte como institución co-productora del catálogo.

Junto con Brailles y Relecturas de la Biblia, Malba editó un catálogo de 164 páginas, bilingüe español e inglés con un ensayo del crítico literario y escritor Daniel Link titulado “León Ferrari: la experiencia exterior” y la reproducción color de todas las obras representadas en la muestra.

“Los tópicos de la iconoclasia, en la que el ‘escándalo’ encuentra sus fundamentos (adhesión o rechazo), han puesto a Ferrari en el aparente lugar del destructor de imágenes, cuando su obra apunta precisamente a lo contrario: a la producción de imágenes, al pensamiento sobre la imagen, a la transformación de la imagen (en sus fundamentos teóricos, en sus efectos políticos); nunca, jamás, a su olvido”, reflexiona Daniel Link.

Brailles y Relecturas de la Biblia

La serie de “Relecturas de la Biblia” iniciada por León Ferrari a mediados de los años 80 -cuando aún estaba exiliado en San Pablo- está compuesta por collages en los que el artista yuxtapone imágenes provenientes de la iconografía religiosa con otras de la erótica oriental o de los medios masivos de comunicación. El efecto de la política de montaje que el artista pone en acción en este tipo de obras es el de desenmascarar -por medio del encuentro de dos realidades ajenas en el tiempo histórico- los vínculos entre religiosidad y violencia que subyacen en el discurso bíblico. Para Ferrari “la Biblia es una antología de crueldades” y varias de las imágenes de sus collages remiten a la profunda diferencia que existe entre la concepción cristiana del pecado y la cosmovisión oriental del erotismo.

En los “Brailles”, serie iniciada a fines de los años 90, Ferrari trabaja sobre reproducciones de imágenes religiosas, eróticas o provenientes de la historia del arte (pudiendo en ocasiones ser las mismas que usara en la serie de “Relecturas de la  Biblia”) sobre las que escribe textos en braille que también toma de la Biblia o de escritores como Jorge Luis Borges. Un ejemplo es la obra con la que obtuvo el Gran Premio del Salón de Mar del Plata en 1997: Tarde que socavó nuestro amor, poema de Borges sobre una foto de Man Ray. Al imprimir un texto en lenguaje braille sobre la imagen de un cuerpo desnudo o un instrumento de tortura, Ferrari propone al espectador de forma explícita que tome contacto físico con la obra (rozando sus dedos sobre la reproducción) colocándolo ante la paradoja de “tocar” una obra de arte (acción que suele estar prohibida en los museos) y de “acariciar” imágenes de
 alto voltaje erótico.

En este caso el montaje se produce yuxtaponiendo texto e imagen para nuevamente lograr un efecto que desplaza los sentidos canónicos de las imágenes hacia otras nuevas significaciones. “A partir de esta práctica, se organiza el encuentro inesperado entre imágenes (o entre imágenes y textos) que representan realidades dispares y distantes con el fin de desplazar sus sentidos canónicos y generar nuevas significaciones”, asegura Battiti.

En palabras de Link: “Las obras reunidas en esta exhibición (…) no protestan por los males del mundo, sino que brindan testimonio de un cierto temblor en esos bordes o fisuras en los que la Ley se declara ausente, porque la cultura misma se ha desbaratado al chocar con otra placa que le ofrece resistencia (Oriente y Occidente, lo visual y lo táctil, etc.). Por lo mismo, su horizonte de reconocimiento no se agota en el alucinado mundito del arte. Hacen del Mundo y de las imágenes del Mundo su campo de experiencia"


León Ferrari (Buenos Aires, 1920). Inició su producción artística en Roma como escultor autodidacta, con piezas en terracota. De regreso a Buenos Aires, trabajó en cerámica, yeso, cemento, madera, alambres de acero inoxidable, collages y dibujos. Desde 1962 comenzó a introducir estrategias conceptuales en su obra al vincular el dibujo y la escritura. También retomó las esculturas metálicas y experimentó con fotocopias, arte postal, heliografías, videotexto, instrumentos musicales, grabado, collage y ensamblaje. Todos los recursos le sirvieron para ejercer una fuerte crítica al poder político y religioso. En 1965 realizó su obra más emblemática, La civilización occidental y cristiana, una pieza fundamental del arte político contemporáneo. En los últimos años su producción alcanzó gran visibilidad internacional. En 2007 expuso en la 52ª Bienal de Venecia, en la que obtuvo el León de Oro. Vive y trabaja en Buenos Aires.

Florencia Battiti (Buenos Aires, 1965). Es Licenciada en Artes por la Facultad de Filosofía y Letras (UBA). Obtuvo un Postgrado en Gestión y Comunicación Cultural, FLACSO, Argentina (2003). Es Investigadora del Instituto de Teoría e Historia del Arte “Julio E. Payró” y docente universitaria de arte argentino contemporáneo. Desde 2000 se desempeña como Coordinadora Artística del Parque de la Memoria dentro del ámbito del Gobierno de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires. Ha realizado tareas de investigación, producción y curaduría de exposiciones de artes visuales en el país y en el exterior. Recientemente se desempeñó como curadora adjunta por Argentina para la I Bienal Internacional del Fin de Mundo, Tierra del Fuego (2007) y como curadora de la exposición de artistas invitados para la IVBienal Internacional de Arte Textil Contemporáneo, World Textile Art, Buenos Aires(2009). Asimismo fue curadora del proyecto Nature Forecast, exhibido en la Galeria Petronas en Kuala Lumpur, Malasia (2008) y de la exposición Arte contemporáneo de Santa Fe, dentro del programa Argentina Pinta Bien (2011). Es miembro de la Asociación Argentina de Críticos de Arte (AACA) y de la Asociación Internacional de Críticos de Arte (AICA). Integra el Consejo Editorial de Public Art Dialogue, publicación especializada en arte público, editada por Routledge, Taylor & Francis Group.

http://www.malba.org.ar/

viernes, 10 de febrero de 2012

La exposición Bye Bye American Pie se verá en Buenos Aires en marzo


(Buenos Aires)

Entre el 30 de marzo y el 4 de junio próximos se verá en el Malba la exposición Bye Bye American Pie, curada por Philip Larratt-Smith.
Malba – Fundación Costantini inaugura su calendario de exposiciones 2012 con la exposición Bye Bye American Pie, una selección de más de 110 obras de seis destacados artistas estadounidenses: Jean-Michel Basquiat, Larry Clark, Nan Goldin, Jenny Holzer, Barbara Kruger y Paul McCarthy, que por primera vez se
exhiben en forma conjunta en Buenos Aires.
Curada por Philip Larratt-Smith y concebida como continuación de su exposición anterior en Malba, Andy Warhol, Mr. America (2009-2010), Bye Bye American Pie explora las transformaciones de la cultura estadounidense desde los años setenta hasta el presente a través de la producción de seis de los artistas más importantes de los Estados Unidos de los últimos 40 años. Esta investigación reúne piezas claves de cada artista, en diversos soportes: pinturas, fotografías, instalaciones y obras sobre papel, provenientes de importantes colecciones públicas y privadas internacionales.
La selección de obras responde tanto a la sensibilidad artística como a las estrategias formales de los artistas en diversos medios. “Así, el documentalismo duro de las fotografías de Clark y el tono de diario íntimo de las presentaciones de diapositivas de Goldin se alterna con la crítica implícita en las “redaction paintings”
 de Holzer y la yuxtaposición de texto e imagen en la obra de Kruger. La asimilación de Basquiat de códigos de la cultura negra urbana y formas vernáculas como el grafitti con la tradición de la gran pintura europea dialoga con la puesta en escena que lleva a cabo McCarthy de la política cultural en el plano del ello”, explica Larratt-Smith.
La exposición toma su nombre de la canción American Pie de Don McLean sobre la pérdida de la inocencia de la generación de los años 60. La exhibición conjunta de este grupo de artistas permite ofrecer un panorama de una tendencia particular de la historia cultural de los Estados Unidos, surgida cuando el apogeo de la civilización estadounidense -que Warhol celebró tan brillantemente- dio paso a la crítica y a la deconstrucción, y cuando una única cultura dominante fortalecida por la televisión y el cine de Hollywood se fragmentó en múltiples subculturas. “La producción de estos artistas profetiza la decadencia gradual de los Estados Unidos, no solo en su hegemonía económica y política, sino también como cultura y como ideal”, afirma el curador.
Acompañará la exposición un volumen crítico exhaustivo que incluirá el ensayo “El malestar en la cultura” del curador Philip Larratt-Smith, y colaboraciones preparadas especialmente para la muestra del novelista y crítico cultural estadounidense Gary Indiana (“La caída de la casa del Ratón Mickey”) y "El sueño electrográfico" del filósofo británico John Gray. El catálogo incluirá también una selección de ilustraciones de las obras y una cronología de cada uno de los artistas.

Curador internacional

Bye Bye American Pie será la exposición inaugural de Larratt-Smith desde que se incorporó al Departamento de Curaduría de Malba como curador del programa internacional en septiembre 2011. En Buenos Aires, Larratt-Smith organizó y curó las muestras Andy Warhol, Mr. America (2009-2010) en Malba y Louise Bourgeois: El retorno de lo reprimido en la Fundación Proa (2011). Fue también curador de importantes exposiciones en Gran Bretaña (Joan Mitchell, Edimburgo, Escocia, 2010) y en Medio Oriente (Louise Bourgeois: Conscious and Unconscious, Doha, Qatar). En Malba curará muestras de destacados artistas internacionales y colaborará con curadores invitados en importantes proyectos del programa internacional del museo.

“Philip Larratt-Smith ha curado muestras capitales de grandes artistas de posguerra y contemporáneos en toda Latinoamérica, que supieron combinar la elevancia a nivel local con la originalidad y la perspectiva global. Su designación como curador del museo reafirma el compromiso de Malba de fortalecer y ampliar su programa internacional, a través de muestras que signifiquen una contribución importante al discurso sobre el arte contemporáneo”, afirma Eduardo F. Costantini, Presidente de Malba.

Acerca de Philip Larratt-Smith
Philip Larratt-Smith (Toronto, Canadá 1979). Es escritor y curador independiente. Vive y
trabaja entre Nueva York y Londres. Fue el curador de Louise Bourgeois: el retorno de lo
reprimido (Fundación Proa, Buenos Aires, Argentina; Instituto Tomie Ohtake, San Paulo,
Brasil; Museu do Arte Moderna, Rio de Janeiro, Brasil (todos en 2011); y el Freud Museum,
Londres, Inglaterra (marzo 2012); Larry Clark (Fototeca de Cuba, La Habana, Cuba, 2011);
Joan Mitchell (Inverleith House, Edinburgo, Escocia, 2010); Andy Warhol, Mr. America
(Banco de la República, Bogotá, Colombia; Malba – Fundación Costantini, Buenos Aires,
Argentina; y Pinacoteca de São Paulo, Brasil, 2009–2010); Louise Bourgeois: Nature Study
(Inverleith House, Edinburgo, Escocia, 2008); Robert Mapplethorpe: Sagrado y Profano
(Fototeca de Cuba, La Habana, Cuba, 2006); y Louise Bourgeois: Uno y Otros (Centro de
Arte Contemporáneo Wifredo Lam, La Habana, Cuba, 2005). Ha escrito sobre la obra de
Tracey Emin, Jenny Holzer, Milton Resnick, Irán do Espírito Santo y Roni Horn, entre otros.
Nació en Toronto, Canadá, en 1979. En 2003 terminó sus estudios de B.A. in Classics en la
Universidad de Harvard. Trabajó como archivista literario en el estudio de Louise Bourgeois y
prepara en la actualidad la edición completa de sus escritos psicoanalíticos.

viernes, 8 de julio de 2011

El Museo Nacional de Bellas Artes con nuevo diseño museográfico

































(Buenos Aires)

El Museo Nacional de Bellas Artes que cuenta con la dirección ejecutiva del Doctor Guillermo Alonso inauguró ayer las veinticuatro salas de la planta baja del Museo Nacional de Bellas Artes con un nuevo diseño museográfico.
El MNBA, como uno de los más relevantes museos públicos latinoamericanos, debía encarar un proyecto de reforma y ampliación de su edificio, esta última es indispensable para poder acrecentar los metros cuadrados disponibles y lograr extender de manera ordenada lo destacado del acervo de más de once mil objetos; además de adecuar las instalaciones para el trabajo interno de las distintas áreas de la institución, y de poder ofrecer mejores servicios al público y los especialistas,


En esta primera etapa de reformas de las salas se continúa con lo realizado en el 2008 con el hall de entrada, ahora la planta baja recupera sus ejes principales, potenciando la visión y el placer de recorrerlas.

Se percibe la visión totalizadora propuesta por Alejandro Bustillo en los años treinta, su pensamiento moderno generó salas adecuadas para desplegar las obras de arte. Ahora es factible sentir el espacio arquitectónico en su amplitud y detenerse a observar la obra expuesta con mejores condiciones de observación. La caja estática de exhibición se transforma permitiendo la circulación serena en un movimiento continuo, antes interrumpido continuamente por tabiques agregados en cada uno de los espacios o aberturas cegadas y desplazadas. Esta recuperación de los espacios tiene también como objetivo mejorar la protección y conservación de los bienes del MNBA, así la amplitud de la sala favorece la custodia.

Es también el inicio de cambios en los criterios museográficos: el público encontrará un museo del presente, para disponer las obras de arte del pasado con los requerimientos técnicos necesarios para la mejor observación y conservación. El punto de mayor visibilidad es la propuesta de color para cada sala, que permite generar climas particulares para cada colección, identificarlas, y potenciar las nuevas relaciones entre los objetos que permiten un redescubrimiento del patrimonio.

Algunas de las salas cuentan con nuevos guiones, que suman piezas guardadas en depósito, así se inicia un proceso de renovación de las obras de arte exhibidas, para que el público pueda acceder a piezas relevantes hace tiempo no expuestas, desde ya manteniendo las obras maestras del acervo. Así se da cuenta de la riqueza y complejidad de la colección, además de cumplir con los legados de los donantes que la fortalecieron en su centenaria historia.

Para concretar estos cambios es necesario un museo abierto, que en sus salas exprese los avances de los especialistas en el conocimiento de los objetos; un museo dispuesto a generar debate crítico y académico y, a la vez, ofrecer la difusión de mayor calidad a los ciudadanos, a quienes pertenece este patrimonio artístico. Se presentan nuevos guiones, que incorporan obras antes en la reserva, en la sala central con escultura y pintura francesa; en las salas de arte medieval y renacentista; pintura holandesa y flamenca; manierismo y barroco; y pintura española del siglo XIX. Nuevos guiones presentan las obras del arte del siglo XVIII; de Francisco de Goya; la pintura impresionista y la colección Mercedes Santamarina. Esta última con el espacio adecuado para exhibir las excelentes obras de pintura y escultura francesa, mobiliario y arte de Asia.

La propuesta radical es la presencia del arte argentino del siglo XIX en la planta baja, compartiendo el recorrido con sus contemporáneos europeos. Así se abre la posibilidad de ingresar a las salas por el arte argentino republicano, y no sólo por el arte europeo. Era una deuda pendiente con nuestra tradición cultural. Esta modificación en el guión implica la del concepto de museo, que desde su particularidad pueda establecer nuevas lecturas, una voz propia desde la heterogeneidad de su patrimonio. El nuevo guión vuelve a permitir al público, después de años de su guarda en depósitos, acercarse a obras importantes del arte argentino y contemplar de manera óptima aquellas que ya forman parte del imaginario cultural de los argentinos.

La variedad de las tradiciones culturales que expresa el acervo del MNBA es un reflejo de la constitución de nuestra nacionalidad. Así, la decisión de exhibir el arte argentino republicano en la planta baja, es parte del proyecto de consolidar una identidad al MNBA, donde el arte argentino no este escindido de las restantes colecciones, sino integrado a una mirada plural y compleja.

El proyecto de reforma y futura ampliación del MNBA obliga a pensar en un plan de reordenamiento de las colecciones, dentro de este se contempla que en el primer piso se despliegue el arte contemporáneo, argentino e internacional.

Entre las tareas concretadas de planta baja, se cuentan la restauración del piso de las salas, las estructuras del techo para despejar visualmente la superficie superior de cada sala, la modificación del sistema de iluminación, el acondicionamiento de las paredes y aberturas; y la renovación de los sanitarios.

La reforma, ya de próxima finalización, del Pabellón de exposiciones temporarias permitirá contar con un espacio de mayor calidad para producir muestras destacadas y recibir otras itinerantes mediante las acciones conjuntas con instituciones de la región.

Esta renovación es resultado de los deseos y esfuerzos de las personas que trabajan en el museo y de la comunidad que apoya los desafíos que implica impulsarlo como un espacio dinámico, abierto; convocante de un público activo y masivo, que goce intelectual y estéticamente; que reconozca al museo como un referente de su tiempo. Para ello debe aspirar a entablar un dialogo con el proceso contemporáneo del arte desde el valor histórico de su colección.

El MNBA abre sus puertas al siglo XXI.

http://www.mnba.org.ar/
horario: martes a vienes de 12,30 a 20,30

             sábados y domingos: de 9,30 a 20,30

lunes cerrado

Av. del Libertador 1473 - C.A.B.A.





sábado, 11 de junio de 2011

Arte argentino actual en la Colección del Malba

Román Vitali, Sin titulo, 2003 - 10 tubos de luz fluorescentes a 220 v revestidos con
láminas de acetato, gelatinas y tejido con cuentas acrílicas facetadas
Tubo 150 cada uno, Instalación: medidas variables
Donación del artista, Rosario, 2003
                Liliana Maresca, Espacio disponible, 1992, Dos carteles de chapa 
esmaltada y madera para 
colgar, un cartel de pie, medidas variables según instalación
Colección Eduardo F. Costantini, Buenos Aires, en préstamo
extendido desde 2010

Dino Bruzzone, Pont Neuf, 1997
fotografía color sobre papel. Edición: P/A
Edición de 3+1 P/A 120 x 90



(Buenos Aires)

En el marco de los festejos por los diez años de Malba, se presenta una selección de más de 100 obras de 60 artistas argentinos, producidas  entre fines de los años 80 y la actualidad, que forman parte del patrimonio institucional de Malba. Se exhiben pinturas, dibujos, fotografías, objetos,  instalaciones y videos, que dan cuenta de la variedad en la producción visual de las últimas décadas.

Gumier Mayer, Sin título, 2002, Madera y pintura acrílica, 60 x 88 x 14,5 ,
ingreso por intercambio, 2009




La exposición propone un recorrido por la escena artística de los últimos veinte años en la Argentina. Comienza con la generación de artistas del Centro Cultural Rojas y del under de Buenos Aires de fines de los 80, como Liliana Maresca, Feliciano Centurión, Gumier Maier, Omar Schiliro, Marcelo Pombo, Sergio Avello y Alberto Goldenstein; continúa con las generaciones marcadas por los espacios de formación que abrieron el Taller de Barracas y la Beca Kuitca desde 1991 hasta hoy, con Daniel Ontiveros, Mónica Girón, Román Vitali, Marina de Caro, Nicola Costantino, Fernanda Laguna, Marcos López, Cristina Schiavi, Pablo Siquier y Magdalena Jitrik; hasta llegar a la escena más reciente con artistas como Daniel Joglar, Ignacio Iasparra, Guillermo Ueno, Manuel Esnoz, Tomás Espina, Catalina León, Miguel Mitlag, Flavia Da Rin, Diego Bianchi, Guillermo Faivovich, Leopoldo Estol y Matías Duville, entre muchos otros.
El objetivo de la exposición es mostrar un panorama completo del arte argentino actual a partir de las obras de la Colección de Malba, que fueron incorporadas al acervo a través del Programa de Adquisiciones y de las donaciones y comodatos confiados al museo, desde su fundación en septiembre de 2001. “Montar obras adquiridas, recibidas en donación y otras pedidas en comodato no es un simple acto de inventario sino un gesto de propiedad, es la manera de tomar posesión de las piezas y de los objetos artísticos para poder ofrecerle al público la mayor variedad posible de relatos sobre el arte latinoamericano de los últimos cien años”, explica Marcelo Pacheco, curador en jefe de Malba.
Junto con la exposición, Malba editó un catálogo bilingüe (español- inglés) de 148 páginas, que incluye los textos de Eduardo F. Costantini, presidente de Malba, y Marcelo Pacheco, curador en jefe, además de la reproducción color de las obras y las biografías de los artistas.


Alejandra Seeber, Ma-za, 2004, Cerámica esmaltada y base de madera,
27 x 21 x 14,5
adquisición gracias a un aporte privado, 2005


Arte argentino actual 

El recorrido de la exposición se inicia con una obra de Liliana Maresca, dos carteles de chapa esmaltada y madera para colgar y un cartel de pie  de tipo publicitario que indica "Espacio disponible". Se trata de la obra más conceptual de Maresca. 

Matías Duville, Impostor, 2006, Acrílico sobre placas de
conglomerado de terciado intervenidas 244 x 366 (paneles)
Adquisición gracias al aporte de Antonio Lanusse, 2006




Los años noventa aparecen ya en la historia del arte reciente con identidad propia y demuestran que los artistas, además de compartir una generación particular -la del retorno a la democracia-, comparten un lenguaje marcado por la influencia de las manualidades típicas de la escuela primaria local y una exploración sensible en un repertorio de materiales domésticos, imágenes familiares y prácticas hogareñas”,

explica el curador en jefe del Malba, Marcelo Pacheco.

Malba pudo ir formando series más o menos numerosas que dan cuenta de la dinámica de aquellos 90, de sus distintas reconversiones y de sus variados paisajes poéticos. La colección del Museo tiene obras significativas de los iniciadores de los grandes cambios de la época como Liliana Maresca, Jorge Gumier Maier, Sergio Avello, Cristina Schiavi, Marcelo Pombo, Fabio Kacero, Feliciano Centurión, Pablo Siquier, Sebastián Gordín, Graciela Hasper, Magdalena Jitrik, Fabián Burgos y Alberto Goldenstein. También ha logrado reunir obras de muchos de los artistas activos desde el 92 o el 93 como Daniel Ontiveros, Mónica Girón, Elba Bairon, Román Vitali, Marina de Caro,
Nicola Costantino, Beto De Volder, Fernanda Laguna y de la última entrada, tales como Raúl Flores, Ruy Krygier, Eduardo Arauz, Marcos López, Esteban Pastorino, Nushi Muntaabski, Leo Battistelli, Hernán Marina y Cristina Piffer.

A partir del 2001-2002 la escena cambia. Comienza a ingresar un número importante de nuevos artistas protagonistas, que se multiplica año a año, y una nueva camada de curadores. De los formadores de los 90 siguió vigente la Beca Kuitca, que continúa situando en el territorio a una cantidad significativa de artistas.
Con el panorama de los últimos diez años el Museo fue eligiendo obras de Daniel Joglar, Ignacio Iasparra, Guillermo Ueno, Manuel Esnoz, Tomás Espina, Catalina León, Miguel Mitlag, Flavia Da Rin, Guillermo Faivovich, Leopoldo Estol, Lucio Dorr, Matías Duville, Eduardo Navarro, Rosana Schoijett, Adriana Bustos, etc. También recibió donaciones de arte contemporáneo de América latina con nombres como Alejandra De la Puente, Alejandro Cesarco, José Carlos Martinat, Ramsés Larzábal, Alicia Paz, Francis Alÿs, Guillermo Deisler.
Hoy, diez años después de su inauguración, Malba cuenta con un acervo que se ha duplicado en número, con un importante núcleo de obras argentinas de los años 80, 90 y 2000. Además, tiene como nuevo objetivo reforzar este conjunto con más obras de artistas contemporáneos de otros países latinoamericanos.

Esperamos que esta muestra continúe la historia del arte latinoamericano, con los múltiples relatos sobre nuestra región y sus historias culturales. Es nuestro deseo poder concretar el proyecto de ampliación edilicia del Museo pronto para seguir ofreciendo al público un espacio idóneo de aproximación al arte contemporáneo”,


concluye Eduardo F. Costantini, fundador y presidente de Malba.

Visitas guiadas por la exposición

Miércoles, viernes y domingos a las 17:00




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