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viernes, 23 de mayo de 2014

José Roca el curador adjunto de la Tate Modern eligió una obra de Lotty Rosenfeld



Una milla de cruces sobre el pavimento
(c) Lotty Rosenfeld 





Una milla de cruces sobre el pavimento - Lotty Rosenfeld







(Buenos Aires)

Esta mañana José Roca, curador adjunto de la Tate Modern de Londres, en conferencia de prensa en la Embajada de Gran Bretaña en la Argentina,, anunció la donación de una obra de la artista visual chilena Lotty Rosenfeld para esa galería. Lotty Rosenfeld es una artista de la generación de los escritores chilenos Diamela Elttit y Raúl Zurita y su obra está relacionada con la resistencia a la dictadura del General Pinochet en Chile.
En el marco de arteBA2014, Patio Bullrich el shopping más exclusivo de Buenos Aires donó una obra especialmente seleccionada por el curador José Roca al reconocido Museo Británico Tate Modern.
Patio Bullrich presentó la primera edición del Programa de adquisiciones Patio Bullrich, mediante el cual donó al Museo Nacional Británico de Arte Moderno la obra “Una milla de cruces sobre el pavimento” de la artista visual chilena Lotty Rosenfeld, expuesta en la feria arteBA2014  y especialmente seleccionada por el curador colombiano José Roca. En este sentido, la obra elegida formará parte de la colección permanente del museo, abriendo el camino a nuevos artistas latinos y promoviendo la interculturalidad del arte.
ArteBA ha invitado a José Roca y otros miembros del LAAC (Comité de adquisición de arte latinoamericano del Museo Tate Modern) a visitar la feria. 
La obra elegida es una serie de siete fotos que documentan los happenings realizados por Lotty Rosenfeld en Santiago de Chile y Washington a finales de los 70 y principios de los 80. Según su biografía: "Las acciones consistían en ubicar un centro político de significación como la Casa Blanca (Washington D.C.) y luego cruzar con una línea blanca la señalización del tránsito en un gesto de diferencia con respecto a la política oficial". Más adelante, realizó la misma acción en Cuba.
Durante ArteBA, del 23 al 26 de Mayo, Patio Bullrich contará con un stand donde difundirá este nuevo programa y además habrá recorridos guiados por la experta en arte contemporáneo Corina Bellati.


Acerca del Tate Modern

Tate Modern es el nombre por el que se conoce el Museo Nacional Británico de Arte Moderno. Se encuentra ubicado en el centro de Londres y forma parte del grupo de museos Tate junto con TateBritain, Tate Liverpool y TateStIves. Desde su apertura el 12 de mayo de 2000 se ha convertido en la segunda mayor atracción de Londres. En 2007 fue el museo de arte moderno más visitado del mundo y el tercero en general, tras el Museo del Louvre de París y el Museo Británico también de Londres, con 5.2 millones de visitantes.
 La colección permanente de Tate Modern es considerada una de las más completas e importantes de arte contemporáneo del mundo. En ella figuran obras de gran parte de los artistas más destacados del siglo XX, entre ellos Pablo Picasso, Andy Warhol, Salvador Dalí, Mark Rothko y otros.

Acerca de José Roca

Jose Roca nació en Colombia y vive en Bogotá. Es el curador de los Proyectos Individuales de artBO 2013.Actualmente es el curador Adjunto de Arte Latinoamericano Estrellita B. Brodsky en la TateGallery en Londres, y Director artístico de FLORA ars+natura, espacio de creación contemporánea en Bogotá. Fue el Director Artístico de Philagrafika 2010, un evento trienal de gráfica contemporánea en Filadelfia (2010), y Curador General de la 8a. Bienal de Arte de Mercosul en Porto Alegre, Brasil (2011). Roca manejó por una década el programa de artes del Banco de la República en Bogotá, Colombia, estableciéndolo como una de las instituciones artísticas más respetadas en el circuito latinoamericano.


más información EN la Fan Page /PatioBullrich o Twitter @Elpatiobullrich




jueves, 17 de octubre de 2013

Presentación del mural americanista de Antonio Berni en el Malba






(Buenos Aires)

El Museo de Arte Latinoamericano Malba presentó ayer el único fresco de temática indigenista  de Antonio Berni (Rosario, 1905- Buenos Aires, 1981) que se conserva y que formará parte del recorrido de su colección permanente.
Documentado fotográficamente en el archivo Berni de la Fundación Espigas, no se le conoce título pero podría llamarse Mercado colla o Mercado del altiplano (ca. 1940). Esta incorporación al acervo del museo y a la colección permanente implica una importante iniciativa de restauración y difusión del patrimonio nacional.
Junto con el mural se exhiben 15 aguafuertes realizadas en los años 40 (impresas en 1951) cedidas en comodato por José Antonio Berni, hijo del artista; además de un video documental realizado por El Pampero Cine, que muestra todo el proceso de extracción del muro, traslado, restauración y emplazamiento final en Malba.
“La pintura mural debe ser cuidada y mantenida en su pureza, porque ella tiene valores públicos de cultura, como lo tienen los monumentos de la ciudad. La pintura mural cumple una misión distinta a la que puede ejercer la pintura de caballete: individual y de uso privado. La pintura mural tiene su porvenir en el futuro inmediato, y ya lo tiene hoy cuando las grandes muchedumbres se ubican en un plano positivo como elementos participantes de la cultura”, escribió Berni en 1942.
El Malba editó también un catálogo con los detalles de la restauración del mural y su emplazamiento en el museo.

Americanismo. Pensamiento latinoamericano

"...En la escena local de los años 20, desde nuestra vanguardia de intelectuales, escritores y artistas se pensaba en una línea americanista. Europa seguía siendo un lugar de aprendizaje y de encuentro con otras culturas del mundo a través de los grandes museos, pero también representaba el academicismo.
La idea de emancipación americana empezaba a extenderse por toda América y los artistas e intelectuales comenzaban a viajar por el continente. Antes de regresar de Europa, Emilio Pettoruti y Xul Solar tenían un proyecto americanista en mente. Pettoruti quería intentar en su país

    .... la formación de un arte decorativo americano  [basado] en la utilización de elementos de nuestro arte primitivo. En el arte incaido, en el azteca, existe un venero inagotable de motivos pictóricos. El gaucho es esencialmente decorativo. Sus prendas engalanan pintorescamente la figura.

En 1921, Xul afirmaba:" Estoi cada vez más cansado de Europa y su civilización". Y su proyecto americanista fue integral, tanto en sus textos y obras de 1923 y 1924 como en su proyecto del idioma "neocriollo, común para toda América, un verdadero sincretismo cultural que conducía a la aparición de una raza nueva:" Raza blanca, raza roja, raza negra; con el ensueño azul de lo futuro, la aureola dorada intelectual, y lo pardo de las mezclas". En 1926 Alfredo Guttero decía que "sería mejor si recorriese las grandes capitales de Sud América y las grandes ciudades de la América del Norte". Como señala Marcelo E. Pacheco, "Figari sostenía la necesidad de crear una productividad autóctona, para lograr  una cultura propia había "que dejar de copiar modelos ajenos. Era la clave del arte nativista". Y Oliverio Girondo, en 1924, realizaba un viaje a Europa vía el Pacífico con estadías en Chile, Perú, Cuba, México y Nueva York: "una misión de confraternidad artística para el "intercambio de producciones, revistas y libros; ideas poesía, arte".
A su vez, estuvieron en Buenos Aires algunos "visitantes ilustres" relacionados con el tema americanista como Manuel Rodríguez Lozano y Julio Castellanos quienes se alinearon la revista Martín Fierro en sus cuatro meses de estadía; a través de Sur y de Amigos del Arte, y de la mano de Victoria Ocampo, formaron parte de la escena intelectual local Waldo Frank, presidente de la Unión Latinoamericana e integrante de Sur, Alfonso Reyes, Pedro Henríquez Ureña, José Ortega y Gasset, quien tomó a América como materia de reflexión para La rebelión de las masas (1930), y Hermann von Keyserling, que basó su libro Meditaciones sudamericanas (1932) en su viaje por esta región, entre tantos otros. En el único número de la revista Imán, publicada en París por Elvira de Alvear y Alejo Carpentier, se realizó una encuesta sobre el "Conocimiento de América Latina", y en las respuestas se hablaba de la necesidad de una América Latina no colonizada, integrada en su destino a la lucha de clases a nivel mundial, y del triunfo de la revolución proletaria...".

La historia del hallazgo

 Localizado en la galería de una quinta en San Miguel, Provincia de Bs. As., el mural fue adquirido en octubre de 2012 y constituye la primera compra realizada por el Comité de Adquisiciones de Malba (CDA), creado a principios de ese año con el objetivo de colaborar en la ampliación del patrimonio del museo. La pieza fue ofrecida a Malba por intermedio de Silvia Braier (presidenta de la Asociación Amigos de Malba), quien elevó la propuesta a Marcelo E. Pacheco, entonces curador en jefe del museo. Pacheco, especialista en Berni, constató la relevancia de la pieza y asesoró al CDA para concretar su incorporación al acervo del museo.
La extracción del mural estuvo coordinada y financiada por Malba. Durante seis meses, un destacado equipo de profesionales argentinos, encabezado por la restauradora Teresa Gowland de Frías y el arquitecto Marcelo L. Magadán, trabajó con las mejoras técnicas de traslado y restauración hasta su emplazamiento final en una de las salas del museo.
El mural Mercado colla o Mercado del altiplano (ca. 1940) amplía la presencia de Berni en la colección de Malba, que guarda uno de los conjuntos más importantes del artista, con obras y períodos clave de su producción: el ciclo surrealista con piezas como Susana y el viejo (1931) y La puerta abierta (1932); el Nuevo Realismo con  Manifestación (1934) y La mujer del sweater rojo (1935); sus series de Juanito Laguna y Ramona Montiel con La gran tentación (1962), el xilo-collage-relieve Ramona y el viejo (1962), El pájaro amenazador (1965) y Juanito dormido (1978); y Chelsea Hotel (1977) de su etapa en Nueva York, entre otras piezas centrales del artista. El mural americanista será el primer mural de Berni exhibido públicamente en un museo.

Berni. Mural americanista 

Se trata de una pintura mural al fresco buono, con detalles de terminación al secco, de 129 x 330 x 2 cm. Se desconoce la fecha de su ejecución, pero se calcula que podría haber sido hecha entre 1936, cuando Berni realizó su primer viaje por el Noroeste Argentino, y 1943, luego de su segundo viaje por la Puna, en el que pasó por Bolivia, Perú, Ecuador y Colombia, gracias a una beca de la Comisión Nacional de Bellas Artes para estudiar las tipologías de las culturas coloniales y precolombinas en Latinoamérica.
El mural pertenece a una época clave en la producción de Berni en la que refuerza su compromiso con la realidad social. La pieza se inscribe dentro del “Nuevo Realismo”, doctrina estética que el artista inició en 1934, luego de la visita al país del mexicano David Alfaro Siqueiros. En esos años, Berni había descubierto el norte del país y, a partir de 1936, realizó un conjunto de obras dedicadas a la exaltación del carácter singular de la Puna y sus habitantes. Significó el encuentro con la raza indígena y con una cosmovisión común a gran parte de los países de la región.
De esta temática, Berni pintó además un mural en la entrada de su casa (ca. 1940), supuestamente destruido; los grandes óleos Jujuy (1937), hoy colección del Museo de la Patagonia Francisco P. Moreno, Bariloche; y Mercado indígena (1942) desaparecido; tres acuarelas tituladas Boceto de composición (1942) y otras dos, Apuntes de paisaje (1943), además de dos óleos, Coyas en el Altiplano (ca. 1940-1942) y Boceto para Mercado indígena (1942), todas de la colección del Museo Nacional de Bellas Artes.
En Mercado colla o Mercado del altiplano, el artista exalta la etnia americana y mestiza colla como arquetipo del Norte Argentino, pero también del norte chileno, Perú y Bolivia, a la vez que rescata su cultura, su forma de vida, sus vestimentas coloridas, sus labores y su forma de comercio en su entorno geográfico: el paisaje árido de montañas del altiplano de la Puna y el poblado de arquitectura colonial-española. Esa pertenencia americanista puede funcionar como un nuevo punto de entrada para el estudio de la producción artística de Berni.

Biografía Antonio Berni 
Nace en Rosario en 1905. Comienza sus estudios en esa ciudad y en 1925 obtiene una beca que le permite viajar a Europa y concurrir a los talleres de André Lhote y Othon Friesz. Integra junto a Aquiles Badi, Héctor Basaldúa, Alfredo Bigatti, Horacio Butler, Raquel Forner, Víctor Pissarro y Lino Enea Spilimbergo, el grupo de artistas argentinos modernos conocido como “Los muchachos de París”. En esa época se pone en contacto con la pintura metafísica y con el surrealismo y adhiere a la idea de la acción artística comprometida con la realidad política y social, ideología que comparte con el poeta Louis Aragon, con quien traba amistad. Regresa a la Argentina en 1930. Trabaja en pinturas y collages surrealistas que expone en Buenos Aires en 1932 y con las que introduce dicha tendencia en las artes visuales del país. La crisis internacional y, particularmente, la nacional influyen en su poética que vira hacia un realismo crítico capaz de manifestar sus preocupaciones sociales. En 1933 toma contacto con el mexicano Siqueiros y con el concepto del mural como arte de proyección comunitaria. Desde entonces trabaja, a falta de muros públicos, en composiciones de gran tamaño, que tratan en escala monumental los conflictos de las clases populares. En 1934, con un grupo de jóvenes artistas –Piccoli, Gambartes, Grela, Pantoja, Calabrese, Paíno, entre otros– funda la Mutualidad Popular de Estudiantes y Artistas de Rosario, en donde dirige la escuela-taller. Una beca de la Comisión Nacional de Cultura le permite viajar, en 1941, por Latinoamérica y estudiar su arte. En 1943 obtiene el Gran Premio de Honor del Salón Nacional. Al año siguiente funda, junto a Spilimbergo, Castagnino, Urruchúa y Colmeiro, el primer Taller de Arte Mural, con el que ejecuta la decoración de la cúpula de las Galerías Pacífico. En los años ´50 comienza una serie dedicada a los pobladores más humildes del interior del país, sobre todo de las provincias del Chaco y Santiago del Estero, con cuya representación se ocupa del fenómeno de las migraciones internas. En esa década retoma el collage, técnica que empleará profusamente en los ciclos de Juanito Laguna y Ramona Montiel. La elección de los materiales de deshecho se vuelve significativamente contextual. Chapas, cartones, papeles, maderas y rezagos industriales ambientarán las andanzas de Juanito en la villa miseria, así como encajes, puntillas de plástico o papel, y molduras de mobiliario barato, predominarán en el entorno prostibulario de Ramona. Gana el Gran Premio Internacional de Grabado de la Bienal de Venecia en 1962. Sus grabados también son premiados en la Bienal Internacional de Ljubljana, en la de Cracovia y en Intergrafik de Berlín. Renueva la xilografía a partir de la introducción del collage y de prominentes relieves ("xilo-collage-relieve"), además de realizar estampas de grandes proporciones. En 1965 se organiza una retrospectiva de su obra en el Instituto Di Tella, donde presenta los Monstruos polimatéricos, grandes objetos tridimensionales resueltos, como sus ensamblados, con material de descarte. Versiones de esta muestra recorren algunas ciudades del interior del país, Estados Unidos y Latinoamérica. Es designado Miembro Honorario de la Accademia delle Arti del Disegno de Florencia. A partir de 1967 trabaja en ambientaciones multimedia como Ramona en la caverna, El mundo de Ramona o La masacre de los inocentes, presentada en su retrospectiva de 1971, en el Museo de Arte Moderno de París. En los años ´70 recurre a elementos provenientes del realismo fotográfico, sin abandonar por ello su inclinación al expresionismo. Pinturas de esta modalidad son exhibidas en 1977, en Nueva York. Estos recursos nutren tanto a los ensamblajes de Juanito como a los de Ramona, que, por su parte, adquieren cada vez mayor relieve para casi transformarse en retablos modernos. En este estilo y reflejando los cultos populares, había realizado en 1976 la ambientación dedicada a La difunta Correa. En 1979 es nombrado miembro de número de la Academia Nacional de Bellas Artes. Con Apocalipsis y La Crucifixión culmina, en 1981, las imponentes pinturas destinadas a decorar la Capilla del Instituto San Luis Gonzaga de Las Heras, provincia de Buenos Aires, instaladas allí luego de ser expuestas en la capital argentina, junto a un conjunto de obras preparatorias. Fallece en Buenos Aires el 13 de octubre de 1981. El 17 de noviembre se inaugura en San Martín, provincia de Buenos Aires, el Monumento a Martín Fierro, su primera escultura en acero y bronce.

Equipo técnico
Coordinación general Victoria Giraudo
Preparación para la extracción y restauración de la obra Rest. Teresa Gowland de Frías
Proyecto y supervisión de la extracción Mg. Arq. Marcelo L. Magadán
Diseño y cálculo estructural de los bastidores Ing. Oscar María Galluzzi
Construcción de bastidores Syma Técnica S.R.L.
Fijación del bastidor definitivo Rest. Laura Basterrechea
Apoyo operativo en obra y taller Sres. Horacio Vidal e Ismael Vidal
Análisis de laboratorio Lic. Marcela Cedrola
Asesoría inicial Alejandro Bustillo
Traslado y emplazamiento Delmiro Méndez e Hijo S.A.
Videofilmación El Pampero Cine
Coordinación de museografía Gustavo Vásquez Ocampo      
Malba – Fundación Costantini | Avda. Figueroa Alcorta 3415 | C1425CLA | Buenos Aires, Argentina | T +54 (11) 4808 6500 | info@malba.org.ar  | www.malba.org.ar

martes, 3 de abril de 2012

Arte latinoamericano 1945-1990 en el Malba

Wanda Pimentel

Annemarie Heinrich

Lucio Fontana


Rogelio Polesello

Oscar Bony

Hélio Oiticica

Horacio Coppola

Ernesto Deira

Ricardo Garabito

Anatole Saderman

Abraham Palatnik

Gyula Kosice

Lucio Fontana

(Buenos Aires)

En la Sala 2 (primer piso) el Malba expone una nueva puesta de su colección permanente de arte latinoamericano. La exhibición estará hasta el 24 de septiembre de este año.
 El nuevo recorrido comienza en 1945 con manifestaciones del arte concreto y no figurativo de la época, hasta llegar a las tendencias pictóricas y conceptuales de la década del 90. Se incluyen más de 120 obras, entre pinturas, dibujos, esculturas, objetos, instalaciones y videos.
El nuevo guión curatorial -desarrollado por Marcelo Pacheco, curador en Jefe de Malba parte de las primeras tendencias no figurativas y del arte concreto de los años 40 en la región. Continúa con el informalismo y el arte óptico y cinético, luego con las propuestas de la Nueva Figuración, el conceptualismo y el minimalismo de los años 60 y 70, hasta llegar al regreso a la de la pintura de los años 80 y las propuestas más contemporáneas de los 90’.
La presentación de la colección permanente varía de acuerdo a la dinámica del Programa Anual de Adquisiciones y a las generosas donaciones y comodatos confiados al museo. En esta ocasión, el grupo de obras más emblemáticas de la colección de Malba se expondrá en conjunto por primera vez en Estados Unidos en el Museum of Fine Arts, Houston (MFAH) de abril a octubre de 2012, como parte del convenio de colaboración entre ambas instituciones. Por esta razón, el museo reorganizó la exposición del patrimonio con esta nueva propuesta, que revela otras piezas del acervo, además de importantes obras recibidas en comodato de colecciones particulares.

Al recorrido de la colección se integran obras en comodato, como es ya una práctica habitual en el museo. En esta exposición se destacan Concetto Spaziale (1962), de Lucio Fontana y Trama con lentes cóncavos (1969) de Rogelio Polesello, pertenecientes a la colección personal de Eduardo F. Costantini; y las obras Maniquíes vivientes o Las modelos (1975) de Antonio Berni -que no está exhibido al público desde hace varios años-, y Sin título (ca. 1960), de Antonio Seguí, ambos de una colección privada.

Núcleos temáticos y artistas representados


La exposición se divide en tres núcleos temáticos: Fotografía moderna, variantes del arte concreto, arte óptico y cinético; Informalismo y Espacialismo, Nueva figuración, instalaciones, ambientaciones y videos; y Arte pop, conceptualismo, minimalismo y el regreso a la pintura.

I - Fotografía moderna, variantes del arte concreto, arte óptico y cinético

A comienzos del siglo XX la fotografía y las tendencias abstractas y no figurativas en las artes plásticas se presentaron, a nivel internacional, como alternativas a la imitación de la realidad y al ilusionismo de la pintura cultivado en los siglos anteriores, y de esta manera comenzaron a cuestionar el concepto del cuadro como “ventana del mundo”.

Mientras el medio fotográfico se consolidaba reelaborando los géneros pictóricos –retratos, paisajes y naturalezas muertas-, y documentaba el dinamismo de la vida moderna y el crecimiento urbano, la fotografía como disciplina comenzaba a integrarse al proceso de renovación artística. Las instantáneas de Horacio Coppola, Grete Stern, Annemarie Heinrich y Anatole Saderman documentan los cambios de la vida moderna. A mediados de los 40, Buenos Aires se convirtió en uno de los centros más activos del arte concreto y sus variaciones. Madí, Asociación Arte Concreto Invención y Perceptismo son los tres grupos que plantearon la realización de sus obras con los elementos puros del lenguaje visual: formas, colores, líneas y planos. También reemplazaron el marco tradicional de la pintura por contornos irregulares y recortados; inventaron “esculturas” articuladas y transformables y “pinturas-objeto”, volúmenes y móviles y recurrieron a materiales industriales como esmaltes, vidrio y baquelita, entre tantos otros.
Artistas rioplatenses como Juan Melé, Rhod Rothfuss, Enio Iommi, Gyula Kosice y Carmelo Arden Quin generan un arte ni figurativo ni abstracto: concreto. En Brasil la respuesta neoconcreta en las obras de Lygia Clark y Hélio Oiticica, entre otros, acercan la brecha entre el arte y la vida.
En los años 50, en París, pero con una mayoría de artistas latinoamericanos, surgieron el arte óptico y el arte cinético. Artistas como Julio Le Parc, Ary Brizzi, Gregorio Vardánega, Martha Boto y Alejandro Otero proponían obras que permitían movimiento virtual o real, en las que el espectador pudiera participar del proceso temporal y de una experiencia estética transformadora. Algunas obras exigían desplazarse para producir sensación visual de movimiento, pulsar botones, tocar palancas o girar manivelas para poner en funcionamiento móviles, máquinas, o cajas con efectos sorpresa.

II- Informalismo y Espacialismo; Nueva figuración, instalaciones, ambientaciones y videos

A fines de la década del 50 triunfaba internacionalmente el movimiento pictórico informalista. A diferencia del arte concreto, el informalismo retomaba una abstracción subjetiva, caracterizada por la impronta del gesto, el uso de la materia sobre la superficie de la pintura en azarosos chorreados, brochazos, salpicados, y la aplicación de vidrios, telas, papeles, arena y pigmentos para crear texturas y relieves reales sobre los soportes. Características de este período son las obras de Kenneth Kemble, Franz Kracjberg y Clorindo Testa.
En la década siguiente, la Nueva figuración propuso una reconversión de la pintura figurativa desde la reaparición de la figura humana en medio del entramado abstracto de lo pictórico y del caos de la materia heredados del informalismo. Las pinturas del histórico grupo conformado por Jorge de la Vega, Rómulo Macció, Ernesto Deira y Luis Felipe Noé, están reunidas en este núcleo singular.
Entre 1949 y 1959 Lucio Fontana propuso, con una poética personal, una serie de agujeros y tajos sobre las telas, creando el Espacialismo. El soporte quedó atravesado por el gesto del artista, inaugurando un sentido diferente para la obra de arte. Se marcaba el fin del cuadro construido por la narrativa moderna.
Los años 60 constituyen en las artes visuales el cierre de la modernidad y el inicio del arte contemporáneo. La crítica y los artistas hablan de “la muerte de la pintura” y del “fin del arte”. Con el cambio de época la pintura y la escultura dejan de reinar sobre las “bellas artes”. Surgen disciplinas, medios y soportes nuevos: objetos, construcciones, performances, ensamblados, happenings, instalaciones, videos, ambientaciones, intervenciones y recorridos. Las obras dejan de parecer “obras de arte”: los artistas pueden prescindir del virtuosismo en la imitación de la realidad y trabajan operando sobre dicha realidad, sobre elementos cotidianos, industriales, desechos, palabras y textos; realizan acciones urbanas o en la naturaleza, registros fotográficos y fílmicos, proponen experiencias corporales y sensoriales para el espectador y hasta buscan producir efectos terapéuticos. Obras de los artistas Rogelio Polesello y Oscar Bony, son ejemplos clave de estas tendencias.

III- Arte pop, conceptualismo, minimalismo y el regreso a la pintura

Las décadas del 60 y 70 se identifican por las tendencias del arte pop, el arte conceptual, el hiperrealismo y el minimalismo. Las propuestas visuales surgen a partir de la observación alerta y crítica del mundo común, de lo doméstico o popular, y en especial, de la sociedad de consumo. Las obras conceptuales y minimalistas pueden tener cualquier materialidad, desde inmateriales ideas y conceptos en proceso hasta las grandes estructuras industriales y “recorribles” del minimalismo, dos variantes que coinciden en la pérdida de la huella del artista y que más que producir placer en la contemplación, estimulan la generación de un pensamiento.
Por otra parte, las obras de arte pop y del hiperrealismo superan el realismo fotográfico desde una postura de novedosa ironía, una suerte de “realismo exagerado”, con una iconografía muy reconocible, extraída de la vida cotidiana. Artistas como Wanda Pimentel, Antonio Berni, Luis Fernando Benedit y Jorge de la Vega representan a la década con sus manifestaciones pictóricas, mientras las instalaciones de Oscar Bony, Victor Grippo, y Alejandro Puente se organizan en el espacio.

Desde principios de los años 80, la discusión sobre temas como la desmaterialización de la obra de arte y las nuevas relaciones entre arte y política se radicaliza y, el regreso a la pintura como tendencia internacional impacta sobre la escena artística. La Transvanguardia italiana y el BadPainting (Mala pintura) en los Estados Unidos, entre otros, ponen en circulación grandes telas cubiertas de rostros e imágenes pictóricas que combinan códigos del cine, el teatro, la literatura, la música, la danza, los grafittis urbanos y los estudios de género. La escena latinoamericana muestra sus propias variantes, una pintura ligada, por momentos a las neovanguardias del internacionalismo, pero siempre en tensión y en compromiso con sus marcos de referencia tanto culturales como históricos y sociales. Las pinturas de Guillermo Kuitca, Liliana Porter y Ricardo Garabito están en sintonía con este momento de retorno a lo pictórico.

La colección permanente cuenta con el apoyo de Bloomberg