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jueves, 21 de julio de 2011
Acroteras griegas del siglo XIX en el Museo Nacional de Arte Decorativo*
(Buenos Aires)
Entre el 10 de agosto y el 25 de septiembre próximos se presenta la muestra Acroteras griegas del siglo XIX en el Museo Nacional de Arte Decorativo.
*Se pospuso la inauguración, según un comunicado de este museo.
Acroteras griegas del siglo XIX
Colección Tsitouras
10 / 8 al 25 / 9
Los fragmentos ornamentales que se exhiben y que formaron parte de edificios griegos de finales del siglo XIX y principios del siglo XX fueron reunidos en una colección por el arquitecto e ingeniero griego Vasilis Tsitouras.
La acrotera es un ornamento clásico que se sitúa en los vértices laterales y superiores del frontón de un edificio, tomando la forma generalmente de una palmeta- especie de flor- con hojas estilizadas en número impar- de siete a quince- que descansa en una base de volutas dobles o simples y que , a veces, destaca en su centro una cara antropomórfica.
Las acroteras eran conocidas desde la antigua Grecia; generalmente realizadas en mármol estaban situadas sobre las cubiertas de los antiguos templos, siendo los del Partenón los ejemplares más característicos y notables.
Durante el siglo XIX resurgió esta artesanía ornamental que coincidió con la liberación del dominio turco y el auge del neoclasicismo en Europa y América confirmando no sólo la vitalidad de las antiguas tradiciones clásicas sino también, especialmente en Grecia, el deseo de recurrir a formas artísticas capaces de fortalecer su identidad cultural y la memoria social.
Los visitantes tendrán la oportunidad de conocer algunos aspectos generales del neoclasicismo a través de estos fragmentos arquitectónicos y de fotografías que le permitirán ver como la arquitectura griega tuvo gran influencia en otras culturas.
Horarios: Martes a domingos 14 a 19 hs.
Entrada $ 5.-
Martes entrada libre
Museo Nacional de Arte Decorativo
Av. del Libertador 1902
Tel. 4801- 8248 ; 4806- 8306
http://www.mnad.org/
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domingo, 11 de julio de 2010
Artista invitado: Almandrade
(Buenos Aires)
Almandrade es el seudónimo utilizado por el artista brasilero Antonio Luiz M. Andrade.
El trabajo de Almandrade, tanto el pictórico como el lingüístico, se ha impuesto a lo largo de todos estos años como un lugar de reflexión solitario y al margen de la escena cultural de Bahía. Después de unos primeros ensayos figurativos, en los inicios de la década de los 70, cuando ganó una Mención Especial en el Primer Salón Estudiantil en 1972, su investigación plástica se encaminó hacia el abstraccionismo geométrico y el arte conceptual. Como poeta, manteniendo contacto con la poesía concreta y con los poemas/proceso, produjo una serie de poemas visuales. Con un estudio más riguroso del constructivismo y del arte conceptual, su arte se desarrolla entre la geometría y el concepto. Diseños en blanco y negro, objetos y proyectos de instalaciones, esencialmente cerebrales, basados en un procedimiento primoroso de tratar cuestiones prácticas y conceptuales, marcan la producción de este artista en la segunda década de los 70.
Un escultor que trabaja con el color y con el espacio y un pintor que medita sobre la forma, el trazo y el color en la pantalla. El arte de Almandrade dialoga con ciertas referencias de la modernidad, reinventando nuevas lecturas. Trabaja con un mínimo de elementos pictóricos, dos o tres colores, dos planos, dos o tres texturas, un trazo, etc. Algo creativo que menospreciamos a primera vista, pero que cuando estamos inmersos en el clima que nos ofrece, encontramos como algo nuevo. La simplicidad que predomina en las composiciones despierta la imaginación y el raciocinio.
Su poesía también traduce ese principio de una poética de lo mínimo y de la levedad. Pocas palabras, versos cortos y sueltos, sintéticos, muchos sin títulos y sin adornos. Artista plástico, poeta y arquitecto, Almandrade (Antônio Luiz M. Andrade) es un pionero de la contemporaneidad en Bahía, pero sin el reconocimiento que merece su trabajo. Como dijo en cierta ocasión el poeta Cleber Borges: "Almandrade es uno de aquellos personajes aparentemente descolocados en el espacio y en el tiempo, que parece caminar hacia un lado, cuando el reloj insiste en avanzar hacia delante". Así es su poesía y su arte.
Su arte y su poesía, para unos pocos, están siendo reconocidos en Brasil y en el exterior. En 1997 participa de la antología Internacional Poetry Review, con un poema traducido por el poeta americano Steven White. Hoy, el arte y la poesía de Almandrade representan el otro lado de Bahía y tiene como tema de reflexión el propio arte y el estar en el mundo. Se destaca por la diferencia y por una trayectoria singular. Como afirma el poeta Haroldo Cajazeira, Almandrade, sin dejarse devorar por la provincia, produce con su arte "un saber sobre la imposibilidad de consistencia de un sistema de signos."
viernes, 18 de junio de 2010
Museo Nacional de Arte Decorativo


El Palacio Errázuriz Alvear fue la casa de Josefina de Alver, argentina, y Matías Errázuriz Ortúzar, diplomático chileno, quienes contrajeron matrimonio en la Catedral de
Buenos Aires en 1897. Ambas familias, de origen español, habían llegado a América en el siglo XVIII. Los Errázuriz se establecieron en Chile: entre sus integrantes hubo presidentes, políticos, comerciantes y profesores universitarios de gran influencia en la sociedad chilena.
Los Alvear, afincados en la Argentina, tuvieron también una destacada actuación en el ámbito político y social desde la época colonial.
Entre 1906 y 1916, Josefina, Matías y sus dos hijos nacidos en Buenos Aires, residieron en Francia debido a misiones diplomáticas asignadas a Matías Errázuriz. Durante esos años se proyecta y construye la residencia, futuro museo. En París, los Errázuriz Alvear conocen al premiado arquitecto René Sergent, quien empleaba una modalidad de trabajo y una estética propias del siglo XVIII diseñando sus obras en conjunto con paisajistas y decoradores.
Para esta residencia los elegidos fueron H. Nelson, G. Hoentschel, M. Carlhian y el paisajista A. Duchene quienes nunca viajaron a Buenos Aires.
El Palacio Errázuriz Alvear se construyó entre 1911 y 1917 con la dirección de obra de los arquitectos argentinos Eduardo M. Lanas y Pablo Hary.
En Europa, el matrimonio interesado en el arte y las antigüedades, adquiere una valiosa colección de obras de arte europeo y oriental, muchas de las cuales se pueden ver en el Museo.
De regreso a Buenos Aires, los Errázuriz Alvear inauguran, el 18 de Setiembre de 1918, con una gran fiesta la residencia que será centro de una intensa vida social durante los veinte años que residieron en ella.
Josefina de Alvear murió en 1935. Su marido y sus hijos ofrecieron al Estado Argentino la posibilidad de comprar la casa junto con la colección de arte, para crear un museo. El 18 de Diciembre de 1937 se abrió al público el Museo Nacional de Arte Decorativo.
El edificio
El arquitecto René Sergent (1865-1927) respeta los lineamientos estilísticos vigentes en Francia en la segunda mitad del siglo XVIII, inspirándose especialmente en la obra de Ange-Jacques Gabriel (1698-1782) autor, entre otros de la Ópera y el Petit Trianon del palacio de Versalles.
El modelo del Palacio Errázuriz, como se le llamaba a la residencia, corresponde a la tipología de hotel particulier. Las características de este modelo son:
- desarrollo del edificio en cuatro plantas o niveles
- la escala monumental de la fachada
- la existencia de un pabellón de entrada
- el patio de honor
- la importancia otorgada al vestíbulo y al arranque de la escalera principal
Su aspecto externo es sobrio e imponente, inspirado en el neoclasicismo del siglo XVIII.
Para la construcción de la residencia se trajeron los materiales de Europa: los revestimientos de madera, espejos, mármoles, carpinterías, fallebas, molduras, llegaban preparadas para su colocación diretda en la obra, y para algunas tareas específicas como la realización de estucos se emplearon artesanos europeos.
René Sergent también diseñó otros proyectos en Argentina, entre los que se encuentran, por ejemplo, la residencia Bosch, actual sede de la Embajada de los Estados Unidos.
La elección de diferentes estilos otorga a la residencia un aspecto antiguo que se contrapone con los avances técnicos incorporados:
- ascensores y montaplatos que vinculan los cuatro niveles de la edificación.
- calefacción por aire caliente. Este salía por las rejillas de bronce que están en el piso, alimentado por un sistema de calderas que se encontraba en el suelo.
- un amplio garage para varios vehículos que incluía fosa para realizar reparaciones.
- un sistema centralizado de aspiración de polvo.
- la ubicación de la cocina en el piso superior para evitar que los aromas de la comida invadan los salones.




