miércoles, 11 de mayo de 2022

La memoria residual: Muestra de Juan Carlos Distéfano en el Museo Nacional de Bellas Artes

 

Andrés Duprat, Director del MNBA junto a Juan Carlos Distéfano, 
Julio Crivelli, Presidente de la Asociación de Amigos y María Teresa Constantín, curadora de la muestra









el recorrido de prensa


(Buenos Aires)

La memoria residual”, una muestra de Juan Carlos Distéfano que reúne esculturas y dibujos del artista inspirados en obras pictóricas, se inauguró para el público el martes 10 de mayo. La inauguración para la prensa tuvo lugar el lunes 9.

Juan Carlos Distéfano y su obra La necesidad del arco iris


Con la presencia del artista en sala, el Museo Nacional de Bellas Artes abrió al público ayer, martes 10 de mayo, “Juan Carlos Distéfano. La memoria residual”, la muestra curada por María Teresa Constantin que reúne en el Pabellón de exposiciones temporarias una selección de esculturas y dibujos en los que el maestro reescribe sus influencias de la pintura argentina y universal.




La muestra se compone de 19 esculturas realizadas entre 1972 y 2022, junto con 16 estudios para la realización de varias de ellas, en las que el artista argentino expresa su atracción por la pintura.

Una de sus últimas obras, es “La necesidad del  arco iris” realizada durante la pandemia,  abre la muestra.

 

Durante el acto de apertura, el director del Bellas Artes, Andrés Duprat, sostuvo: “Es una muestra delicada e interesante en su concepto, que presenta obras escogidas entre Juan Carlos y la curadora, vinculadas con el universo de creación del artista”. “Al recorrerla, descubrirán conexiones sutiles, tanto con pintores argentinos, como Spilimbergo o Gómez Cornet, como con grandes maestros de la historia del arte, entre ellos, El Bosco, Brueghel o Grünewald”, agregó. 

 Celebramos esta exposición, que es a la vez un homenaje de Distéfano a los artistas que él considera que fueron sus influencias, pero también un homenaje a un escultor del que nos sentimos orgullosos”, concluyó Duprat.

Según explicó Constantin, “la muestra está armada en torno a dos núcleos que Juan Carlos ha trabajado a lo largo de su vida, y que fueron surgiendo como esa memoria residual: la pintura centroeuropea del Renacimiento, La Edad Media, el Románico catalán… y un solo moderno, Van Gogh”. “En referencia al núcleo de los pintores argentinos –añadió la curadora– toma a Lacámera, a Cúnsulo, a Spilimbergo (pero el menos refulgente, el de los grabados más duros), a Gómez Cornet, a Policastro, enormes trabajadores del arte, como el mismo Distéfano, que batallan con la materia siempre. No eran pintores a los que les estaba regalado nada”.

Durante el recorrido para la prensa, previo a la apertura general, Distéfano comentó por qué eligió la escultura como medio de expresión artística: “Traté de ser pintor, pero cuando uno pasa a la tercera dimensión y toma la arcilla, nunca más se puede dejar por el placer que genera tocarla. Es extraordinaria, es maleable, es realmente tocar carne, y hago lo que se puede con eso”.

El artista también se refirió al vínculo de su producción con la historia política, cultural y social del país, y manifestó: “Vivo en la Argentina y añoro la Argentina cuando estoy afuera. Es un sentir, es un vivir acá. Hay muchas formas de hacerlo. Creo en esa forma de trabajar”. Y continuó: “No tengo ideas, tengo imágenes, que es lo primero que sale. Y sobre todo estoy muy atento al error, si hay algo bueno en él, se abre un camino inimaginado, aparece la aventura, y esa aventura es lo mejor que hay en cada uno de mis trabajos. La idea es traicionera; creo en la imagen”.




Entre las piezas en exhibición, se incluyen dos versiones de la escultura “Emma traviesa. Homenaje a Lino Enea Spilimbergo” (2014-2015) y una serie de estudios preparatorios realizados en sanguina sobre papel. Una de estas obras ingresó a la colección del Museo en 2018, cuando Distéfano fue distinguido con el Premio Nacional a la Trayectoria Artística.

 

Otra de las esculturas reunidas en la exposición es “La Urpila en Buenos Aires. Homenaje a Gómez Cornet” (2009-2010), realizada en poliéster reforzado y materiales varios, en diálogo con la pintura de 1946 del artista santiagueño, perteneciente a la colección del Museo.




Una de sus obras, realizada en Barcelona, cuando el artista y su esposa, la escritora Griselda Gambaro estaban exiliados después de que un libro de Gambaro fue prohibido por la última dictadura cívico militar que comenzó en 1976, está inspirada en los comentarios que le llegaban acerca de la suerte que corrían en esos años,  los desaparecidos en la Argentina.

 

“Juan Carlos Distéfano. La memoria residual” podrá visitarse hasta el 31 de julio en el Pabellón de exposiciones temporarias del Museo, de martes a viernes, de 11 a 20, y los sábados y domingos, de 10 a 20, con entrada libre y gratuita.

 

El Museo Nacional de Bellas Artes, que depende del Ministerio de Cultura de la Nación y cuenta con el apoyo de Amigos del Bellas Artes, está ubicado en Av. del Libertador 1473 (Ciudad de Buenos Aires).

 

 

 









martes, 19 de abril de 2022

El dolor de Colombia en los ojos de Botero

 


(Buenos Aires)

En oportunidad de realizarse una muestra del pintor colombiano Fernando Botero hace unos años en el Museo Nacional de Bellas Artes, asistí a la presentación para la prensa. La nota está publicada en el soporte inicial de la revista. 

Dado que Fernando Botero cumple 90 años se reproduce en este blog dedicado a las muestras y el arte:

(Buenos Aires) Araceli Otamendi

Se puede ver en el Museo Nacional de Bellas Artes una muestra de Fernando Botero. Esta muestra constituida por 50 cuadros  expresa la angustia, el dolor y la sinrazón de las tragedias de Colombia. Los cuadros fueron donados por el artista al Museo Nacional de Colombia. Según una nota de la revista semanal del diario El País de España, el artista había confesado que no le había resultado fácil asumir esos temas. "El mismo hecho de proponerme como artista, encontrar la imagen simbólica que refleje el gran drama de Colombia significa un estado mental que no es grato sino doloroso". También, Botero había reconocido que el arte no tiene poder de cambiar nada, y recuerda el Guernica de Picasso. Entonces reflexiona: "Si el arte tuviera poder, Franco se habría caído con esta obra, la más importante del siglo".

Fernando Botero sigue reflexionando en esa nota acerca del arte y afirma que desde el punto de vista político el arte es inofensivo, su poder está en la historia, en poder volverse símbolo de un momento. 

Otros intelectuales y artistas han reflexionado sobre este mismo tema. Tal es el caso del escritor portugués Antonio Lobo Antunes cuando viajó a Buenos Aires, desde Colombia para presentar su libro "Buenas tardes a las cosas de aquí abajo". 

"Fue muy duro” dijo respecto a su estadía en Colombia, refiriéndose a la pobreza, la violencia, la agresividad de la gente. En Colombia las clases altas miran desde arriba al pueblo, dijo el escritor." Situación que podría hacerse extensiva a varios países de Latinoamérica, se podría agregar. 

Según palabras de Alberto Bellucci, director del Museo Nacional de Bellas Artes:

"El Museo Nacional de Bellas Artes, que hace doce años albergó una gran muestra de pinturas y esculturas de Fernando Botero, presenta ahora medio centenar de sus dibujos y pinturas inspirados en el tema de la violencia en Colombia, realizados entre 1999 y 2004. Estas obras provienen en su totalidad del Museo Nacional de Colombia, y conforman la donación que el artista efectuó hace dos años al Museo mayor de su patria, sumadas así al largo centenar de obras de Botero que ese Museo ya poseía y que lo han ubicado como en el mayor referente para poder apreciar la fértil trayectoria del artista. 

No hay mejor y más incisivo testimonio de la criminal inutilidad de la violencia que el que van dejando las imágenes de los artistas visuales a lo largo de la historia. Así, las visiones de Bruegel sobre las guerras de Flandes, los pavorosos grabados de Goya sobre los desastres de las guerras napoleónicas, los de los expresionistas alemanes sobre las dos contiendas del siglo XX y –cómo no- el insoslayable alegato del "Guernica", son pruebas evidentes de la intensidad de esos testimonios, que nos gritan a través de los siglos y los países el mismo y repetido mensaje del "¡nunca más!". Hoy en día, en que contamos con el registro inmediato e inapelable de la fotografía documental, los artistas visuales, sin embargo, siguen entregando sus propias versiones y sus personales obsesiones sobre ese flagelo que continua azotando y vistiendo de rasgos apocalípticos nuestra realidad contemporánea. 

Dos continuidades, pues; la de la violencia que nos agravia y nos agobia, y la del arte que la testimonia. Botero, por su parte, no pretende exacerbar el horror; por el contrario, su objetivo es atenuar la agresión de la cruda imagen testimonial derivándola hacia una descripción figurativa afín a su ideología y a su estilo –"yo estaba en contra de ese arte que se convierte en testigo de su tiempo como arma de combate", ha dicho-. Y lo hace con una ejecución mucho más basta y urgida que lo habitual, sobre todo en los óleos, a través de la cual parece decirnos que, frente a la escalada de violencia que padece desde hace décadas su noble país natal, no le es posible esperar más para entregar la correspondiente denuncia de su parte. Denuncia que, sin embargo, nunca deja de ser intransferiblemente ´boteriana´, en tanto se presenta construida con la constante seducción de su ingenuidad popular, los contrastes de escala y sus típicos personajes hinchados -`ese mundo amable que yo pinto siempre´-, aunque en este caso aparezcan cargados de puñales y heridas, balas y ataúdes, ametralladoras y lágrimas. A primera vista, es cierto, extraña la pareja inexpresividad en torturadores y torturados, un poco a la manera de tantos sansebastianes renacentistas, impávidos y extasiados a pesar de los flechazos. Pero es a través de la perduración de la máscara inocente de esos personajes asombrados, hasta hace un momento alegres y despreocupados, y que ahora aparecen como muñecos rotos, violados, despedazados, como Botero prefiere transmitirnos la tragedia de lo injustificable. Como si un niño de ojos grandes lo retratara a los adultos que no saben ver, como si se tratara de inexorables juegos bélicos con íconos cibernéticos manejados por irresponsables o –más exactamente- como si nos lo volviera a contar Anna Frank, inocentemente, desde su ático de Amsterdam; cuentos terribles que se desgranan ante nosotros con pasmosa naturalidad. Frente a esta nueva serie de Botero podríamos hablar de integración original entre una ´nueva objetividad´ posmoderna y el difuso `realismo mágico´ que sobrevuela la adjetivación habitual de su poética, tan afín a las atmósferas narrativas de su compatriota García Márquez. Algo así como haber logrado tejer secuencias de un tema muy duro enhebrando conjuntamente los hilos de la crónica con los de la ilusión. 

"Agradezco muy especialmente a la Ministra de Cultura de Colombia, Sra. Elvira Cuervo de Jaramillo, al Museo Nacional de Colombia y a su directora, Sra. María Victoria de Robayo, a la Embajada de Colombia en Argentina, a SAM Productions, a DAEFA y a la Asociación Amigos del Museo Nacional de Bellas Artes el haber hecho posible la presentación de esta serie en nuestro museo."


Alberto G. Bellucci

Director MNBA

La muestra podrá visitarse hasta el 13 de agosto en los siguientes horarios:

Lunes a miércoles de 12.30 a 19.30

Jueves y viernes de 12.30 a 21.00


Sábado de 9.30 a 21.00

Domingo de 9.30 a 19.30


Se cobra entrada, jubilados y menores de 12 años exentos.

Martes gratuito

(c) Araceli Otamendi

imágenes:

Mujer llorando, 1999, óleo sobre tela, 29 x 36 cm

Desplazados, 2004, acuarela, 40 x 31 cm 



viernes, 8 de abril de 2022

Museo Nacional de Bellas Artes: inauguraciones de CAYC Chile | Argentina | 1973-1985-2022. La exposición olvidada y una lectura a cuatro artistas chilenos”, junto con una exhibición que reúne más de 40 célebres fotografías de la artista argentina Sara Facio.

Ernesto Deira, obra de la serie "Identificaciones" centrada en el asesinato de Ernesto "Che" Guevara en La Higuera, Bolivia, exhibida en el hall de entrada del MNBA

El Director del MNBA Andrés Duprat con el Director del MNBA
de Chile y los curadores de la muestra "CAYC Chile/Argentina/1973/ 1985/2022










 


(Buenos Aires)

Desde el 7 de abril, podrán verse “CAYC Chile | Argentina | 1973-1985-2022. La exposición olvidada y una lectura a cuatro artistas chilenos”, junto con una exhibición que reúne más de 40 célebres fotografías de la artista argentina Sara Facio.

El 6 de abril se inauguró  para la prensa en el Museo Nacional de Bellas artes la muestra CAYC Chile/Argentina/1973/1985/2022- La exposición olvidada y una lectura a cuatro artistas chilenos. La exposición rescata dos muestras históricas impulsadas por el CAYC (Centro de arte y comunicación de Buenos Aires durante las décadas de 1970-1980

Junto a esa muestra también se inauguró una exhibición de fotografías de Sara Facio 1960-2010 donadas por la artista argentina al museo.

Además, en el hall de ingreso del museo de exhibe una de las siete obras de la serie"Identificaciones" realizadas por el artista argentino Ernesto Deira, en 1971, que regresan de Chile luego de medio siglo.

Las siete pinturas que componían la muestra se centraban en el asesinato de Ernesto "Che" Guevara en La Higuera, Bolivia.

Sara Facio se hizo presente en la inauguración, cumple 90 años, y recibió el cariño y los saludos de los presentes.


 Abierta al público

El Museo Nacional de Bellas Artes abre al público, desde el 7 de abril, “CAYC Chile | Argentina | 1973-1985-2022. La exposición olvidada y una lectura a cuatro artistas chilenos”, una exhibición que rescata dos muestras históricas impulsadas por el Centro de Arte y Comunicación (CAYC) de Buenos Aires durante las décadas de 1970 y 1980. También se presenta “Sara Facio: Fotografías 1960/2010”, que reúne más de 40 obras de la artista argentina, a modo de homenaje por su incansable tarea como gestora cultural e iniciadora de la colección fotográfica del Museo, en 1995.






EXPOSICIÓN OLVIDADA Y UNA LECTURA A CUATRO ARTISTAS CHILENOS”

 

Con curaduría conjunta de los historiadores del arte Mariana Marchesi, directora artística del Bellas Artes de Argentina, y Sebastián Vidal Valenzuela, académico de la Universidad Alberto Hurtado, esta exposición propone reactivar procesos de diálogo e intercambio cultural desde el CAYC, un espacio interdisciplinar que promovió prácticas experimentales y una amplia producción teórica en torno al arte latinoamericano. La iniciativa nació del trabajo mancomunado entre el Museo Nacional de Bellas Artes de la Argentina y su homónimo chileno, donde se exhibió del 19 de noviembre de 2020 al 28 de marzo de 2021.

“La historia del arte es también la historia de las exposiciones y de las instituciones que las promueven y acogen. Presentar esta propuesta hoy nos permite asistir a un viaje en el tiempo y resignificar las obras con nuevos sentidos y perspectiva histórica. A la vez, reafirmamos la voluntad de profundizar la colaboración entre ambas instituciones”, afirman Fernando Pérez Oyarzun y Andrés Duprat, directores de los museos nacionales de Bellas Artes de Chile y Argentina.

Dos muestras emblemáticas del CAYC

La exposición retoma dos muestras emblemáticas del CAYC. Una de ellas es “Hacia un perfil del arte latinoamericano”, una exhibición con 143 heliografías de 68 artistas de distintas nacionalidades, que no pudo presentarse en el Museo chileno debido al golpe de Estado de 1973 que derrocó al gobierno de Salvador Allende y estuvo décadas guardada en los depósitos de la institución. La muestra propuso analizar las problemáticas políticas del continente con copias heliográficas de medida uniforme, bajo tres premisas planteadas por Jorge Glusberg, fundador del CAYC: portabilidad, economía de recursos y reproductibilidad. Con su exhibición en Chile y en Argentina, se cierra un ciclo truncado 49 años atrás. Antonio Berni, Clorindo Testa, Víctor Grippo, Nicolás García Uriburu, Juan Carlos Romero, Marie Orensanz, Jacques Bedel, Luis Benedit, Elsa Cerrato, Luis Pazos son algunos de los artistas argentinos presentes.

 

La otra muestra histórica  del CAYC ahora recreada es “Cuatro artistas chilenos en el CAYC”, que se exhibió en Buenos Aires, en 1985, e incluye obras ‒algunas de ellas reconstruidas‒ de cuatro referentes de la escena contemporánea chilena: Gonzalo Díaz, Eugenio Dittborn, Alfredo Jaar y Carlos Leppe.

En las obras y textos que acompañaban la exposición ‒organizada por la crítica cultural Nelly Richard y por el director del CAYC, Jorge Glusberg‒, puede advertirse el modo en que se reformulaba el problema de “lo latinoamericano”. Muchos artistas se apropiaron de los lenguajes tecnológicos de la época, pero a su vez daban cuenta de su condición política desde una enunciación periférica y marginal. El uso de soportes frágiles y de técnicas básicas, o las tácticas de desjerarquización de los símbolos o la deconstrucción de los estereotipos regionales, hacían visible la inestabilidad de lo precario, y habilitaban a los artistas a repensar sus prácticas y sus tradiciones desde sus propios contextos.

Esta doble muestra histórica podrá verse en las salas 37 a 40 del primer piso del Museo hasta el 17 de julio.

 

 


 




 




 

 


SOBRE "SARA FACIO: FOTOGRAFÍAS 1960/2010"

 




Esta muestra homenaje presenta más de 40 imágenes registradas entre de 1960 a 2010 y seleccionadas por la propia Facio de su colección particular. El cuerpo de obra recorre distintos momentos de la vasta producción de la artista, que el próximo 18 de abril cumple 90 años, e incluye fotografías de sus prestigiosas series “Primeros premios”, “Humanitario”, “Buenos Aires Buenos Aires”, “Funerales del presidente Perón” y “Bestiario”, entre otras.



Además, podrán verse algunos de los retratos más emblemáticos realizados por Facio a artistas, escritores, músicos, deportistas y otras personalidades de la cultura en Argentina y Latinoamérica, como Jorge Luis Borges, Julio Cortázar, María Elena Walsh, Ernesto Sabato, Astor Piazzolla, Pablo Neruda, Gabriel García Márquez, Octavio Paz, Doris Lessing o Federico Leloir.

 



La estrecha relación de Facio con el Bellas Artes comenzó en 1995, cuando acercó la propuesta de conformar una colección de fotografías, que en la actualidad cuenta con más de 1500 imágenes. Desde su creación hasta 2012, la artista estuvo a cargo de gestionar el crecimiento de este acervo y fue curadora de distintas exhibiciones temporarias con este patrimonio, tanto en el Bellas Artes como en otros espacios. En esas décadas, además, realizó otras cinco donaciones al Museo de piezas de su colección particular. La última fue en 2014 y dio lugar a la muestra “Latinoamérica”, que también contó con su curaduría.

 Aquel impulso tiene hoy un nuevo capítulo con la donación de su biblioteca personal, constituida durante sesenta años, en los que Facio trabó vínculos con artistas e instituciones de todo el mundo a partir de su actividad como fotógrafa, editora y gestora cultural. Se trata de más de mil volúmenes dedicados a la historia del medio, colecciones especializadas y ensayos fotográficos, que integrarán el patrimonio del Bellas Artes.

 “El Museo Nacional de Bellas Artes agradece este generoso obsequio a su Biblioteca, que permitirá profundizar el estudio y la difusión de la fotografía”, afirma el director, Andrés Duprat. “Además, homenajea la trayectoria de esta hacedora con la exhibición de un conjunto de cuarenta obras seleccionadas por ella misma y que dan cuenta de algunos de los hitos ineludibles de la extraordinaria producción de Sara Facio”, agrega.

 

La muestra podrá verse en la sala 33 del primer piso del Museo hasta el 19 de junio.

 

 

 

 

SOBRE LAS OBRAS DE ERNESTO DEIRA RESTITUIDAS A LA FAMILIA Y SU FUTURA EXHIBICIÓN EN EL BELLAS ARTES

 

En septiembre de 1971, la galería Carmen Waugh de Buenos Aires albergó la única exhibición en la Argentina de la serie Identificaciones, realizada por el artista Ernesto Deira, creador en los años 60 del grupo de la Neofiguración junto con Luis Felipe Noé, Rómulo Macció y Jorge de la Vega.

Las siete pinturas que componían la serie se centraban en el asesinato de Ernesto “Che” Guevara en La Higuera, Bolivia. En noviembre de 1971, Deira las presentó en el flamante Instituto de Arte Latinoamericano (IAL) de la Universidad de Chile, un novedoso espacio académico y cultural donde se ensayaron diferentes proyectos orientados a impulsar una nueva cultura chilena, tras la llegada de la Unidad Popular al gobierno, en 1970. Al finalizar la exposición, las obras permanecieron en el IAL, y luego del golpe de Estado que derrocó al presidente chileno Salvador Allende, en 1973, el artista y su entorno las dieron por perdidas, pues supusieron que, dado su contenido político explícito, habían sido destruidas durante la dictadura. Recién en 2003, a instancias de Luis Felipe Noé y la galerista Carmen Waugh, se supo que el conjunto estaba resguardado, en perfecto estado, en el Museo de Arte Contemporáneo de la Universidad de Chile.

Según explica Andrés Duprat, “ha sido un acto de justicia y de reparación histórica, en tanto Deira no había tenido la voluntad de dejar esas obras en Chile, sino que la convulsionada situación a partir del golpe de Estado en ese país, le hizo presumir que sus obras estarían destruidas, habida cuenta de la temática de la serie en torno al asesinato del Che Guevara”. El director del Bellas Artes agrega: “Lamentablemente, Ernesto Deira murió en París, en 1986, sin haber descubierto que estaban sanas y salvas gracias a la precaución y los cuidados del Museo de Arte Contemporáneo de la Universidad de Chile”.

 

Medio siglo después, tras un acuerdo entre la familia Deira y la Universidad de Chile, las pinturas retornan a la Argentina. Desde el 7 de abril, una obra de esta serie se exhibirá en el hall de ingreso al Museo, como adelanto de la muestra que presentará en junio próximo el conjunto completo, con curaduría de la directora artística del Museo, Mariana Marchesi. Finalmente, las obras serán devueltas a la familia del artista.

 

 

El Museo Nacional de Bellas Artes, que depende del Ministerio de Cultura de la Nación y cuenta con el apoyo de Amigos del Bellas Artes, está ubicado en Av. del Libertador 1473 (Ciudad de Buenos Aires) y puede visitarse de martes a viernes, de 11 a 20, y los sábados y domingos, de 10 a 20, con entrada gratuita y reserva de visita desde la página web: https://www.bellasartes.gob.ar/paginas/planea-tu-visita/

 

 

 













martes, 14 de diciembre de 2021

Premios 8M- Exposición en el Centro Cultural Kirchner

 


(Buenos Aires)

A partir del miércoles 15 de diciembre se podrá recorrer la exposición que reúne obras de 94 artistas mujeres y personas LGBTI+ de todo el país. Dos días antes, el lunes 13 de diciembre a las 18 horas, se realiza el acto de premiación. Se premin 16 obras, que pasarán a integrar la colección del Palais de Glace.

El concurso fue impulsado por el Ministerio de Cultura de la Nación a través de la Secretaría de Patrimonio Cultural y con el apoyo de la Dirección Nacional de Políticas Culturales para la Igualdad de Géneros de la Subsecretaría de Formación, Investigación y Políticas Culturales para la Igualdad del Ministerio de las Mujeres, Géneros y Diversidad en el marco del Día Internacional de la Mujer Trabajadora que se conmemoró el 8 de marzo de 2021. Se trata de un hecho artístico-cultural histórico, pues por primera vez se realizó una convocatoria desde el Estado con el objetivo de revertir la conformación patriarcal del acervo artístico nacional.

Para el Premio Adquisición 8M fueron destinados en un principio $4.000.000 (cuatro millones de pesos), distribuidos en 8 (ocho) premios de $500.000 (quinientos mil pesos) cada uno. Luego, con el apoyo del Banco de la Nación Argentina, que concretó un acuerdo de adquisición con el Ministerio de Cultura, se consiguió duplicar a 16 (dieciséis) la cantidad de obras premiadas que integrarán la colección de arte del Palais de Glace.

La muestra podrá visitarse hasta el 20 de marzo de 2022 en la sala La Gran Lámpara del Centro Cultural Kirchner (Sarmiento 151CABA) de miércoles a domingo de 14 a 20 horas sin reserva previa de entradas.

 

La segunda edición del Premio 8M se lanzará desde el sitio web del Ministerio de Cultura en el transcurso del mes de enero de 2022.

 

viernes, 5 de noviembre de 2021

Quiero ser luz y quedarme, muestra antológica de Santiago García Sáenz en el Museo Colección Amalita

 

tapa del libro catálogo de la muestra Quiero ser luz y quedarme, 
obra: Santiago García Sáenz, Esperanza II, óleo sobre tela, Colección 
Adela Rodríguez Larreta- Greta Ure

Cristo en los enfermos, Serie Cristo en los enfermos,2000
Colección Brun Cattaneo




Cristo en los enfermos, Serie Cristo en los enfermos 1995, Colección particular


Te estoy buscando América, Serie Te estoy buscando América,
óleo y esmalte sintético sobre madera , 1986







(Buenos Aires)

Hasta el 13 de noviembre se puede ver la muestra antológica de Santiago García Sáenz en el Museo Colección Amalita (Amalia Lacroze de Fortabat). La curaduría es de Pablo León de la Barra y Santiago Villanueva.







Asimismo se editó un libro con imágenes de la muestra y textos de Pablo León de la Barra, Santiago Villanueva, Nicolás Cuello, Cecilia Palmeiro, Alejo Ponce de León.


Autorretrato con el doctor, BV, 2000


En las pinturas aparece el tema de la enfermedad, la visión que el artista tenía de América, la religiosidad, el tratamiento iconográfico de ciertos temas bíblicos, la ciudad y la noche. Al respecto dice Santiago Villanueva:




Cristo en los enfermos, serie Cristo en los enfermos,
Colección particular
 

“…En esta exhibición/libro estamos pensando su obra en relación a varios ejes temáticos/generacionales que esperaban ser tratados con algo de urgencia: el VIH/Sida en relación a sus trabajos, cómo el tratamiento iconográfico de ciertos temas bíblicos puede tener lecturas más allá del relato que presentan, la noche y los espacios de nocturnidad entre el yire y las adicciones, entre la redención, el arrepentimiento y el pedido de auxilio. Es por eso que nos interesan tanto las intervenciones de García Sáenz en el Museo Hispanoamericano Fernández Blanco como su aparición en 2005 en una muestra colectiva en el espacio de visibilidad queer Casa Brandon, tanto su fotografía entregándole una obra al Papa Juan Pablo II como la presencia de sus pinturas en la exposición de 1998 en el Centro Cultural Rojas bajo la curaduría de Alfredo Londaibere. Volviendo a los aspectos generacionales, creo que la exhibición que realiza junto a Liliana Maresca en la Galería Centoira en 1990 es clave para pensar los vínculos con esa generación. En el catálogo de mano Maresca escribe “Pero quizás la gran obra de arte tiene menos importancia en sí misma que en la prueba que exige a un hombre y la ocasión que le proporciona vencer a sus fantasmas y acercarse un poco más a su realidad desnuda…”.


Horóscopo criollo, serie "Te estoy buscando América", Colección Diego García Sáenz




Dios con nosotros, 1998
Colección Sebastián y Silvina Kohan Miller

En el texto de Pablo León de la Barra, el curador se refiere a una recontextualización del artista tanto en la escena local como internacional:

“…Para mí es claro que existen una cantidad de relaciones, influencias y diálogos con la obra de artistas de la región que obligan a trazar nuevos linajes de la historia local desde los tratamientos de temas costumbristas en ciertas obras de la serie Te estoy buscando América en relación a las pinturas de las primeras décadas del siglo XX del uruguayo Pedro Figari (1861-1938). De la misma manera existe una continuidad pictórica entre las representaciones de ciudad como fondo paisajista – a veces un tanto futurista y distópico – en las pinturas de García Sáenz y los paisajes urbanos arquitectónicos de los argentinos Xul Solar (1887-1963) y Roberto Aizenberg (1928-1996); o inclusive un posible diálogo diametralmente opuesto en el entendimiento de la religión-arte en León Ferrari (1920-2013). De igual manera a nivel internacional creo que hace falta poner su obra en diálogo con otres artistas de su tiempo. Pienso entre muches, inmediatamente en el artista cubano-americano Félix González-Torres (1957-1996) y cómo a través de la obra de arte negocia la pérdida humana por causa del VIH/Sida. Igualmente pienso en Feliciano Centurión (1962-1996), otro artista solo revalorizado recientemente y que también murió por causas relacionadas al VIH/Sida. En el caso de Centurión es interesante pensar en una trayectoria inversa a la de García Sáenz: Centurión nació en Paraguay y encuentra la libertad artística y sexual en Buenos Aires, mientras García Sáenz encuentra la paz en la selva guaraní, los paisajes paraguayos y en el Monasterio Benedictino Tupäsy María. Entre otres muches, también pienso en un diálogo posible con la obra del brasileño Leonilson (1957-1993), sobre todo en la última etapa de este donde las telas con textos bordados funcionan como una especie de mantos mortuorios que anuncian la desaparición del cuerpo por la presencia del virus. La mayoría de estes artistas murieron por causa del VIH/Sida entre 1993-1996, años del clímax de la pandemia, siendo los primeros Cristos en los enfermos de García Sáenz de 1994. Gracias a la combinación de los medicamentos antivirales García Sáenz llegó a vivir 10 años más, lo que le permitió seguir pintando y organizar de alguna manera su legado. Aún así, es importante señalar que si bien la crisis del VIH/Sida al dar visibilidad urgente a las comunidades trans y homosexuales logró que se consiguieran avances importantes que culminaron años más tarde en los derechos de género y diversidad sexual, también por lo mismo hubo una generación perdida que, ante la inminente presencia de la muerte, dejó a través de su obra un mensaje político y sexual sobre el derecho a vivir en diferencia”.

Por otra parte, Santiago Villanueva en diálogo con Pablo León de la Barra, se refiere a los debates acerca de la generación de los años 90, sobre todo alrededor del Centro Cultural Rojas y la gestión de Jorge Gumier Maier:

“…Hay una coincidencia extraña que es que el interés académico por esa década va de la mano de un casi diría, fanatismo por estes artistas, algunes de les que vos mencionás y que exhibieron en la Colección Fortabat, otres como Liliana Maresca, que recientemente tuvo una retrospectiva en el Museo de Arte Moderno. De esta coincidencia se desprende una actitud por polemizar que excede la historiografía del arte, y para la cual la retrospectiva de Santiago traerá nuevos aires, porque sin dudas es un artista activo en esos círculos, pero que actualmente no se encuentra en ese establecido canon del Rojas…”.

Santiago García Sáenz nació el 1° de abril de 1955 en Buenos Aires. Hijo de Eduardo Miguel García Fernández Bosch y Magdalena Sáenz Briones.

En 1977 realizó su primera muestra individual presentando una serie de pinturas abstractas bajo el título de Geometría poética en la Galería Lirolay. Alejado de la radicalidad de las propuestas de los años sesenta y ahogado el fervor del Di Tella, con el que supo compartir la misma Manzana loca, el espacio dirigido por Mario y Paulette Fano, ahora instalado en Paraguay 749, sigue prestando atención a la producción de las nuevas generaciones.

En 1984, su casa taller ubicada en la calle Junín, casi esquina Sarmiento, se transforma en el centro de operaciones de una vida paulatinamente desarticulada del mundo del trabajo. Desde aquella época Santiago García Sáenz comienza a usar un libro de firmas en el que documenta el círculo social que lo rodea. Además, su casa sirve de refugio transitorio para muchos de los amigos con los que comparte la vida nocturna con su escena under de esa época, en pleno desarrollo. No tanto Cemento, Café Einstein, Marabú, Zero, La esquina del Sol, el Parakultural, sino la escena alrededor de discotecas como New York City, donde Charly Grilli hacía las relaciones públicas, Area, Experiment, Too much, una pequeña discoteca gay muy exclusiva y las fiestas y reuniones en la casa de Ernesto Bunge y Cachorro Agote, Charly Grilli, Marcelo Vilela, Verónica Moskowitz, Guillermo Pedreaux, Pablo Fernández Mouján, Graciela Paatz, Santiago Bengolea, Cristian Trincado, entre muchos, forman parte de su grupo de amigos y conocidos. Realiza su segunda y última muestra en Ruth Benzacar, junto con Cintia Levis y Roberto Elía. En 1985 participa colaborando con la teatralización de Minujinda, un laberinto realizado por Marta Minujín en el Centro Cultural Ciudad de Buenos Aires, hoy Centro Cultural Recoleta. Ese mismo año el grupo teatral La Negra realiza la perfomance La procesión papal en la calle Florida.

En 1990 SGS y Maresca organizan una exhibición conjunta en la Galería Centoira del 18 de abril al 5 de mayo. SGS presenta un grupo de pinturas en las que se sobreimprimen escenas religiosas en miniatura con paisajes locales dentro de la serie Te estoy buscando América.

En 1991 el arquitecto Carlos Colombino, cocreador del Museo del Barro de Asunción Paraguay, a quien había conocido en la Galería Centoira, lo invita a exponer en la sala Josefina Plá, dedicada a muestras temporarias de arte tradicional y contemporáneo.

En 1994, en junio del año anterior se organiza en el Centro Cultural Rojas la mesa redonda sobre arte light, dentro de un ciclo coordinado por Marcia Schvartz, Felipe Pino y Duilio Pierri. Participan Liliana Maresca, Omar Schiliro, Juan José Cambre, Marcelo Pombo y su amigo José Garófalo. El trabajo de SGS parece sustraerse de las categorías que articulan la polémica. SGS sostendría durante una entrevista realizada por Gustavo Bruzzone en 1995 en el Rancho Urbano que se trata no tanto de arte light, sino de una cultura light, que “no quiere pensar, no quiere cuestionarse nada”. Luego del atentado en la sede de la AMIA el 18 de julio, que sucede a una cuadra de Rancho Urbano, comienza la serie Sufriendo la intolerancia. Recrudece la pandemia del VIH/Sida e impacta fuertemente en el ambiente del arte: fallecen Liliana Maresca y Omar Schiliro. SGS sabía de su propio diagnóstico desde 1986 pero es en 1994 cuando su familia conoce su estado de salud y comienza a ayudarlo con el tratamiento.

En 1995 SGS expone en el Museo de Arte Hispanoamericano Isaac Fernández Blanco un conjunto de pinturas muy recientes pintadas el verano anterior en Namuncurá que cuelga en “La Capilla”, espacio que había sido el estudio del arquitecto Martín Noel. Finaliza el año con una exposición en el Museo de Bellas Artes de Salta.

En 1996 entrega en mano al Papa Juan Pablo II la obra Nuestro Señor de la Paciencia. En el cuadro Jesucristo se encuentra en una postura fuera de toda iconografía: sentado, con el rostro ladeado sobre su mano derecha, esperando. Al fondo, la cordillera de los Andes.

En 1997 gana el Primer Premio de Pintura Joven Fundación Fortabat con El sueño de Jacob, una versión vernácula del relato bíblico.

En 2005 presenta el libro Ángel de la guarda, 50 años de dulce compañía, un relato autobiográfico acompañado de buena parte de su obra pictórica donde profundiza en “la memoria, el recuerdo, la historia, las fantasías, los deseos; elementos fundamentales de mi trabajo como pintor hoy y siempre…” (García Sáenz, 2005).

En 2006 el 9 de marzo inaugura una exposición individual en la Galería Bacano en el barrio de Palermo. El 30 de marzo, luego de un largo tratamiento, sufre un ataque al corazón y muere un día antes de cumplir 51 años.

 











jueves, 2 de septiembre de 2021

Se dieron a conocer las veintisiete obras premiadas de la 109 edición del Salón Nacional de Artes Visuales

 


 (Buenos Aires)


 Se dieron a conocer las veintisiete obras premiadas de la 109 edición del Salón Nacional de Artes Visuales. Un concurso federal, accesible, diverso e inclusivo.

Las tres mejores obras adquisición del conjunto de categorías integrarán la colección pública de arte del Palais de Glace – Palacio Nacional de las Artes.

Las obras premiadas se dieron a conocer en la ceremonia de entrega de diplomas a lxs artistas galardonadxs celebrada en el Centro Cultural Kirchner el 1 de septiembre de 2021. Allí estuvieron presentes artistas cuyas obras fueron seleccionadas, la curadora y miembro del Jurado Marcela López Sastre, el Ministro de Cultura de la Nación Prof. Tristán Bauer, la Secretaria de Patrimonio Cultural Lic. Valeria González, la Directora Nacional de Museos Dra. María Isabel Baldasarre, la Directora Nacional de Gestión Patrimonial Dra. Viviana Usubiaga, la Coordinadora de Planificación Museológica Mg. Jimena Ferreiro, el Coordinador de Institutos Nacionales Dr. Pablo Fasce, la Directora Artística del Museo Nacional de Bellas Artes Lic. Mariana Marchesi, la Directora del Centro Cultural Kirchner Lic. Verónica Fiorito, la Directora de la Casa Nacional del Bicentenario Dra. María Fukelman, la Directora del Palais de Glace Dra. Feda Baeza y autoridades de museos nacionales de la Dirección Nacional de Museos de la Secretaría de Cultura de la Nación.

En la ceremonia también se destacó a lxs ganadorxs del Premio Nacional a la Trayectoria Artística:

                           Anahí Cáceres

                           Alicia Herrero

                          Leandro Katz

                          Alina Neyman

                         Luis Pazos

                         Alfredo Prior

 

                        Norberto Puzzolo

                        Dalila Puzzovio

 

PREMIO SALÓN NACIONAL DE ARTES VISUALES

 

El Jurado de premiación estuvo integrado por Diana Dowek, Daniel Fischer, María Amalia García, Marcela López Sastre y Diego Perrotta.

 

Fallo del Jurado de premiación de las tres mejores obras del conjunto de categorías:

Premio adquisición PRESIDENCIA DE LA NACIÓN a la primera mejor obra del Salón Nacional de Artes Visuales: “Trabajadoras” de Gabriela Golder

Premio adquisición a la segunda mejor obra del Salón Nacional de Artes Visuales: “Oriel” de Jorge Mónaco

Premio adquisición a la tercera mejor obra del Salón Nacional de Artes Visuales: “La intuición” de Ana Benedetti

Fallo del Jurado de premiación de las tres mejores obras de cada una de las ocho categorías:

 

Escultura

 

Premio no adquisición a la primera mejor obra: “El plurente” de Nushi Muntaabski

Premio no adquisición a la segunda mejor obra: “Get out” de Martín Di Girolamo

Premio no adquisición a la tercera mejor obra: “Testimonios” de Andrés Paredes

Mención Especial del Jurado:

 

“Lluvia plateada” de Luciana Lamothe

 

“El equilibrio de la señora Miyuki” de Mónica Canzio

 

“Sin título” de la Serie “Trauma” de Lucía Pellegrini

 

Instalaciones y Medios Alternativos

Premio no adquisición a la primera mejor obra: “Retard” de la serie “Momentum” de Silvia Rivas

Premio no adquisición a la segunda mejor obra: “Fortuna material” de Eugenia Calvo

Premio no adquisición a la tercera mejor obra: “Apropiaciones invertidas: Kevin Royk x Queen Cobra” de Queen Cobra

Mención Especial del Jurado:

 

“Ensayo para 11 fragmentos” de José Luis Landet

 

“Intemperie” de Vivi Blanco

 

“ADNI” de Andres Knob

Grabado

 

Premio no adquisición a la primera mejor obra: “WoW” de Lulú Lobo

Premio no adquisición a la segunda mejor obra: “Horas y espadas” de Adrián Sosa

Premio no adquisición a la tercera mejor obra: “Los perros de la resistencia” de Ezequiel Verona

Mención Especial del Jurado:

 

“Los Benjamines” de Esteban Alvarez

 

Dibujo

Premio no adquisición a la primera mejor obra: “Coordenadas de una aproximación alquímica” de Cynthia Kampelmacher

Premio no adquisición a la segunda mejor obra: “Ahora del fantasma de Hamlet soy yo” de Lux Lindner

Premio no adquisición a la tercera mejor obra: “Sin título” de Lucas Bragagnini

Mención Especial del Jurado:

 

“La postal, la casa Daneri, la bienal” de Amadeo Azar

 

“Diario” de Diego Bastos

 

“Sin título” de la serie “Vueltas por el Universo” de Miriam Peralta

 

“Humedad” de Magdalena Rantica

 

Pintura

 

Premio no adquisición a la primera mejor obra: “El Pandenauta” de Alejandra Fenochio

Premio no adquisición a la segunda mejor obra: “Jarrón con flores sobre fondo amarillo” de Daniel García

Premio no adquisición a la tercera mejor obra: “Sin título” de la serie “Una casa en llamas” de Leila Tschopp

Mención Especial del Jurado:

 

“Humedales” de Florencia Fraschina

 

 “Relaciones carnales en el Salón Oval” de Franco Fasoli

 

 “This song goes like this BBBZZZZ” de Fernando Sucari

 

Cerámica

 

Premio no adquisición a la primera mejor obra: “1007 cuentas” de Débora Pierpaoli

Premio no adquisición a la segunda mejor obra: “Ura Callu - La lengua de Abajo” de Florencia Califano

Premio no adquisición a la tercera mejor obra: “Mi mamá abanderada, mi papá en Atenas” de Rosalba Mirabella

Mención Especial del Jurado:

 

“Tapiar Recoleta (French 2685)” del proyecto “Tapiar Buenos Aires” de Ignacio Unrrein

 

“Bajo Pueblo” de la serie “Cultura Proletaria” de Manuel Sigüenza

 

Fotografía

 

Premio no adquisición a la primera mejor obra: “Objetos Memorables” de Viviana Zargon

Premio no adquisición a la segunda mejor obra: “Madre” de Kenny Lemes

Premio no adquisición a la tercera mejor obra: “La toma” de Rodrigo Sebastián Etem

Mención Especial del Jurado:

 

“Densidad orgánica mutante” de Manuel Antonio Fernandez

 

“asdasdas” de María de los Ángeles Peña

 

“Siete hipótesis sobre una desaparición” de Jesú Antuña

 

“Salón de eventos #10” de Florencia Blanco

 

Textil

 

Premio no adquisición a la primera mejor obra: “Origen flujo derrame amarillo sombra fuga estoica colapso” de Guillermina Baiguera

Premio no adquisición a la segunda mejor obra: “Sin título” de Yaya Firpo

Premio no adquisición a la tercera mejor obra: “ÑANDU-JOUY” de Lia Porto

Mención Especial del Jurado:

 

“Jardinero y Kunko” de Alejandro Bovo Theiler

 

“La Meriendita” de Nina Kunan

 

“Metra-Corpiño Matilde, modelo covid 2020 de Co.Co.Pi. (Comando Corpiño Piquetero)” de Piquetera

 

Recompensas:

 

Premio adquisición PRESIDENCIA DE LA NACIÓN a la primera mejor obra del Salón Nacional de Artes Visuales: $500.000

Premio adquisición a la segunda mejor obra del Salón Nacional de Artes Visuales: $330.000

Premio adquisición a la tercera mejor obra del Salón Nacional de Artes Visuales: $250.000

Premio no adquisición a la primera mejor obra de cada categoría: $110.000

Premio no adquisición a la segunda mejor obra de cada categoría: $80.000

Premio no adquisición a la tercera mejor obra de cada categoría: $60.000

Organizada por el Palais de Glace – Palacio Nacional de las Artes, con la colaboración del Ministerio de Cultura, la Secretaría de Patrimonio Cultural, la Dirección Nacional de Museos, la Casa Nacional del Bicentenario y el Centro Cultural Kirchner, la exposición presenta 266 obras, 162 en Casa Nacional del Bicentenario y 104 en el Centro Cultural Kirchner.

 

La exposición, curada por Marcela López Sastre, podrá visitarse a partir del 2 de septiembre durante los siguientes días y horarios:

 

Centro Cultural Kirchner: hasta el 15 de octubre de miércoles a domingo de 14 a 20 con reserva previa en cck.gob.ar

 

Casa Nacional del Bicentenario: hasta el 31 de octubre de jueves a domingo de 15 a 19 sin reserva previa (ingreso por orden de llegada hasta completar el aforo).

 

 

El Salón Nacional de Artes Visuales es un certamen que se realiza de manera ininterrumpida desde 1911. Desde 2018, este concurso nacional garantiza la paridad de género en la selección y premiación de obras.

 

En esta 109.ª edición fueron 2942 las personas que se inscribieron al Premio Salón Nacional de Artes Visuales, récord en la historia del concurso. Entre ellas, se destaca la inscripción de 444 personas LGBTTIQ+, de las cuales casi 200 no identifican su género con las opciones binarias. En cuanto a la segmentación etaria, en esta edición 2020/21 se incrementó sensiblemente la inscripción de jóvenes de 18 a 34 años: 32% más que en 2019.

 

El carácter federal del concurso tuvo un importante salto cuantitativo y cualitativo en esta nueva edición. Por un lado, se inscribió un 36% más de artistas de provincias (no residentes en Ciudad ni en Provincia de Buenos Aires) que en 2019. Por otro lado, y por primera vez en la historia del certamen, la Secretaría de Patrimonio Cultural del Ministerio de Cultura de la Nación se hace cargo del transporte gratuito de obras seleccionadas de artistas que viven allende el Área Metropolitana de Buenos Aires; 52 obras seleccionadas  provenientes de las provincias de Buenos Aires, Córdoba, Chubut, Jujuy, La Pampa, Mendoza, Neuquén, Salta, Santa Fe y Tucumán.