viernes, 4 de marzo de 2011

Muestra de Paula Modersohn- Becker y los artistas del Worspwede











(Buenos Aires)

Se inauguró ayer en el Museo Nacional de Arte Decorativo la muestra de Paula Modersohn-Becker y los artistas del Worspwede.
Paula Modersohn-Becker (1876-1907), era originaria de Bremen  (norte de Alemania).

La exposición está  organizada por el Institut 
für Auslandsbeziehungen e.V. (ifa)/ -Instituto para las Relaciones con el Extranjero- a través 
del Goethe-Institut Buenos Aires.
Paula Modersohn-Becker

Las obras de esta artista son poco conocidas fuera de los países gemanófonos y ponen de manifiesto su importante papel como integrante del expresionismo alemán. Además de sus trabajos se exponen también algunos de los artistas del Worspwede, grupo de artistas independintes que predicaba el retorno a la naturaleza y a los valores simples de los campesinos.

Este grupo de artistas independientes se asentó en forma transitoria en 1889 en Worpswede -a 20 Km. de Bremen -  que luego convirtieron en  su residencia permanente. El poeta Rainer María Rilke lo describe como un pintoresco paisaje cerrado al mundo exterior en medio del llamado “pantano del diablo”, en el que  sus habitantes,  con el rostro marcado por el  duro trabajo de la extracción de turba,  inspiraban a este grupo con su imagen de campesinos en estado puro,  no contaminados por la civilización.



De familia acomodada, Paula Becker desarrolló un estilo original producto de múltiples influencias; cree en Cézanne, van Gogh o Gauguin pero no para imitarlos,  sino que sus estilos refuerzan su búsqueda de una naturaleza interior, propia. Como en Alemania predominaba el arte académico que ella rechazaba, se trasladó a París – centro de apertura e innovación artística-  viviendo varias temporadas en esta ciudad.

Fallecida prematuramente a los 33 años,Heinrich Vogeler - amigo de su marido el también artista Otto Modersohn-  tuvo un activo papel en la difusión póstuma de las obras de esta pintora. En 1927 se abrió la Casa Paula Becker Modersohn, en Bremen,  con el mecenazgo de Ludwig Roselius, en el que se exponen una selección de sus mejores creaciones despertando un mayor interés por su obra.

En esta exposición se exhiben grabados y dibujos de esta creadora. Se complementa con obras de otros de sus colegas de la Worpswede y con dibujos de Otto Modersohn y gráficas de Hans am Ende, Fritz Mackensee, Fritz Overbeck y Heinrich Vogler de los años 1895 hasta 1905.
También se pueden ver libros y portfolios. 


La muestra se podrá ver hasta el 3 de abril de 2011.
Hay visitas guiadas


Horarios martes a domingos de 14 a 19 hs.
Entrada $ 5.- martes entrada libre

Museo Nacional de Arte Decorativo
Av. del Libertador 1902
Tels. 4801-8248; 4802-6606






nota relacionada:


miércoles, 12 de enero de 2011

Fotografía: Rafael Navarro - Testigos - Museo Ken Damy - Brescia















(Madrid)

Rafael Navarro expone fotografías de flores y plantas en el Museo Ken Damy de Brescia, Italia. 
Testigos  



15 de enero de 2011 - 12 de febrero 2011 
Inauguración
15 de enero de 2011

Existe una larga tradición de reproducir plantas y flores desde una perspectiva artística. 

Primero como una excusa de la ciencia botánica, pero rápidamente, la verdadera razón de esta subjetivación de la realidad ha evidenciado que el motivo por el que el artista busca en la naturaleza obedece a la necesidad de estar en contacto con la creacion original, con la esencia de la realidad natural.

Hoy en día no hay pintores que dibujen ni pinten flores o plantas. La fotografía ha tomado el relevo en esta función. Rafael Navarro, con su serie Testigos, escribe una página más en la historia de los artistas que han tomado la naturaleza como tema para hablarnos de muchas otras cosas. En Testigos, el artista emplea la misma estructura que ha practicado durante años en sus estudios de cuerpos humanos: la fragmentación, la aproximación a una de sus partes, obviando casi siempre el cuerpo en su integridad. Un estudio de las partes que nos lleva a comprender, que no a ver, la totalidad. Subjetividad y ternura, sensualidad, y también cierta timidez, al esconderse detras de las formas y de la oscuridad del blanco y negro. Hablar de naturaleza es hablar en cierta medida de pureza y verdad, pero saber cuál es la diferencia entre la naturaleza humana y la naturaleza vegetal no es fácil. De hecho, tal vez sea irrelevante. En esta serie Rafael Navarro desarrolla nuevamente su dominio de la luz y la sombra, de la claridad y del juego de volúmenes de los cuerpos, estáticos o en movimiento. Estas plantas aparecen como testigos mudos que ven pasar a su alrededor el tiempo y la estaciones, la vida en silencio, con su belleza y singularidad casi humana.
Testigos es la última serie de Rafael Navarro, compuesta por treinta piezas entre dípticos, trípticos e imágenes individuales. Fue expuesta en Zaragoza durante 2010, y ésta es la primera vez que se muestra en Italia. 


museo ken damy
Corsetto S. Agata, 22
I-25122 Brescia - Italia
www.museokendamy.com
info@museokendamy.com 

Tel.: +39 030 375 0295
Fax: +39 030 4 5259

lunes, 10 de enero de 2011

Muestras en el Museo de Arte Popular José Hernández



(Buenos Aires)

Actualmente se pueden ver tres muestras en el Museo de Arte Popular José Hernández:

"Mi torito de Pucará", una exposición de toros de Pucará - artesanía tradicional peruana - intervenidos por artistas argentinos como Nora Correas, Mariano Sapia, Ricardo Roux, Daniel Santoro, Eduardo Stupía, Carlos Regazzoni y otros.
El Torito de Pucará es un icono de las comunidades de Pucará, Chega Pupuja y Santiago de Pupuja cuna de la importante cultura Pucará que cuenta con hallazgos arqueológicos y una historia muy rica en tradiciones.

Hasta el 6 de febrero.

También, una variada  muestra con pesebres de distintos lugares del Perú,  "Pesebres peruanos en el Bicentenario, expresiones de paz y amistad entre Argentina y Perú":



También se presentó la muestra de iconografía argentina:



Museo de Arte Popular José Hernández
Av. del Libertador 2373
CABA

miércoles, 5 de enero de 2011

Opción para el verano: Museo Colección Amalia Lacroze de Fortabat

Museo Colección Amalia Lacroze de Fortabat



(Buenos Aires) Araceli Otamendi


Visitar el Museo Colección Amalia Lacroze de Fortabat puede ser una opción para los que pasan enero en Buenos Aires. Ubicado en el barrio porteño de Puerto Madero, frente al yacht Club Puerto Madero, el museo se erige como una propuesta cultural singular. Al lado del Museo, está el bar-restaurant La Colección  donde se puede tomar algo disfrutando de la espléndida vista al río y a los yates amarrados ahí. 



Amalia Lacroze de Fortabat












 El edificio fue diseñado especialmente por el Estudio Rafael Viñoly Architects PC con sede en la ciudad de Nueva York.




Frente al Yacht Club Puerto Madero, el museo alberga la colección de arte de Amalia Lacroze de Fortabat, quien fue una de los dos argentinos reconocidos en la edición de Architectural Digest dedicada a 100 años de diseño (abril de 1999) junto con el arquitecto César Pelli. La señora de Fortabat fue en esa edición destacada como coleccionista de arte y se publicó su fotografía en su living de estilo francés. Entre los grandes coleccionistas, Architectural Digest destacó a Amalia Lacroze de Fortabat y al Baron Thyssen-Bornemiza.









El museo de la colección Fortabat se organiza en cuatro niveles: el recorrido empieza en el primer subsuelo con la Sala Familiar donde se pueden ver retratos de la coleccionista, de Alfredo Fortabat, y cuadros que corresponden al Paisaje, la ciudad y la tradición, Siglos XIX y XX.




El segundo subsuelo corresponde a Arte Internacional, El Espíritu de la modernidad, Figuraciones I, Figuraciones II y Antonio Berni.




En el primer piso, se pueden ver pinturas correspondientes a Abstracciones y nuevas formas de la figuración.




Y en el segundo piso Raúl Soldi y objetos de la colección.









Vale la pena hacer el recorrido y encontrarse con deslumbrantes pinturas de arte argentino y latinoamericano: Fernando Fader, Lino Enea Spilimbergo, Pedro Figari, Raquel Forner, Fortunato Lacámera, Juan Carlos Morel, Emilio Petorutti, Xul Solar, Miguel Victorica, Antonio Seguí, Benito Quinquela Martín, Carlos Gorriarena, Guillermo Roux, Juan Carlos Castagnino, Carlos Alonso, Roberto Aizemberg, Líbero Badii, Juan Batle Planas, Luis Fernando Benedit, Vicente Forte, Juan Lascano, Adolfo Nigro, Leopoldo Presas, Raúl Russo, Clorindo Testa.




Y en arte internacional importantes obras de: Pieter Brueghel II, Jan Brueghel I, Marc Chagall, Salvador Dalí, Gustav Klimt, Roberto Matta Echauren, Auguste Rodin, Andy Warhol - un retrato de Amalia Fortabat -, Manolo Valdés, Joaquim Miró i Argenter, Félix Ziem, Sir Lawrence Alma-Tadema, Hermenegildo Anglada Camarasa, entre otros.




También se incluye una pintura del escritor Ernesto Sabato, quien en sus últimos años se dedicó a pintar y realizó varias exposiciones internacionales y pinturas de Amalia Amoedo.




La entrada cuesta $ 15.




Tarifa para menores de 12 años, jubilados, estudiantes y docentes: $8.




Dirección: Olga Cossettini 141




Puerto Madero




Buenos Aires




horario:




martes a viernes de 12 a 21




sábados y domingos de 10 a 21




lunes cerrado




Hay visitas guiadas en español de martes a domingo a las 15 y a las 17




y en español y en inglés, en grupo se reserva con anticipación: +54 (11) 4310-6600




visitas@coleccionfortabat.org.ar




www.coleccionfortabat.org.ar




(c) Araceli Otamendi- Archivos del Sur









bibliografía: 


nota de Alberto G. Bellucci en revista Cultura Segunda época: Una excepcional edición deArquitectural Digest recorre el siglo a través de sus décadas publicada en  julio de 1999 (Buenos Aires)



miércoles, 29 de diciembre de 2010

Muestra retrospectiva de Carybé en la Embajada de Brasil



(Buenos Aires)

Se puede ver la muestra de Carybé – Héctor Julio Paride Bernabó – en el Espacio Cultural de la Embajada de Brasil en la Argentina.
Curada por Solange Bernabó, la muestra se compone de pinturas – óleos, acuarelas, gouaches, esculturas, xilografías, ilustraciones para libros, libros, y un documental. Algunas de sus pinturas están acompañados por textos del escritor brasileño Jorge Amado, de quien se hizo amigo cuando fue a vivir a Salvador de Bahía, Brasil y los dos mantuvieron la amistad durante años.




 Nacido en el partido de Lanús, en el sur del conurbano bonaerense, Héctor Julio Páride Bernabó(internacionalmente conocido con el nombre de Carybé), es uno de los principales artistas plásticos del siglo XX.
Luego de vivir en Génova, Roma, Río de Janeiro y en otras ciudades de diferentes países, en 1950 se mudó definitivamente a Salvador, ciudad en la que permaneció hasta su muerte, ocurrida durante una ceremonia en el terreiro de candomblé Ilê Axê Opô Afonjá, el 1 de octubre de 1997.


Su relación con Brasil, en particular con Bahia, comenzó cuando, al leer el libro Jubiabá, de Jorge Amado, decidió conocer la ciudad de Salvador, escenario de las aventuras del protagonista Antonio Balduíno, héroe del romance. Al llegar, recorriendo los caminos que tanto lo habían fascinado durante la lectura, se identificó con los modos y costumbres de la ciudad y la eligió como morada definitiva. Inició con Jorge Amado una amistad que duraría la vida entera.



Las   obras de Carybé  están presentes en museos de todo el mundo. Hace unos meses un abigarrado dibujo de Carybé fue expuesto en Buenos Aires en una muestra de dibujo humorístico. Es que algunos memoriosos lo recuerdan en ese rol desde las páginas del diario Crítica en los años 40. Pero siempre, inserto en el periodismo gráfico o en cualquier otra ocupación, Carybé dedicaba largas horas al largo y trabajoso diálogo con el dibujo y el color. Así describía esa rutina diaria, lejos de la sublimación y misterio que suele adjudicarse al arte:

“Soy un obrero del pincel y trabajo un promedio de catorce horas diarias por día y no me desconecto. Es un trabajo que continúa en la cabeza, de noche. La famosa vida de artista es hija de su madre del trabajo, no tiene nada que ver con lo que la gente pensaba en 1890 de Toulouse Lautrec, de farras, música y cabaré. Lo que existe es trabajo, entrenamiento, porque si parás de trabajar te olvidás, perdés la práctica. Para mí, inspiración es el día en que amanezco mejor y las cosas salen con más facilidad. El artista tiene que dormir las horas necesarias y alimentarse bien”.



Según el antropólogo Hugo Ratier:

“…Su máximo aporte fue la primera representación iconográfica de las divinidades africanas, los Orishás, gigantesco friso de madera tallada con incrustaciones de otros elementos, donde cada divinidad aparece con sus atributos. Pablo Neruda los consideró “una gran escultura”. Por eso ocupan un lugar de honor en un museo de la cultura afrobahiana.

¿Argentino o brasileño? Yo diría que las dos cosas. Nunca abjuró de una identidad para asumir la otra, tal vez por ser tan latinoamericano. Bajando del barco o del avión, el artista bahiano retomaba un castellano bonaerense, con restos de tonada salteña, como si nunca se hubiera ido. Pena que en Buenos Aires hay pocas muestras de su arte. Una galería en cemento en la Galería Boston, bastante deteriorada. Y hubo también un mural en colaboración con Leopoldo Torres Agüero en la Galería Belgrano, en la calle Cabildo, que el dueño del local resolvió blanquear y borrar. “Era el dueño, tenía derecho”, comentaba Carybé. Sin ironías. ..”.

 Espacio  Cultural de la Embajada de Brasil - Arroyo 1142, CABA. Horario: de lunes a viernes de 12 a 19 y los sábados de 11 a 16. Se podrá ver hasta el 31 de enero de 2011.



miércoles, 22 de diciembre de 2010

Libros:La paleta del espanto - Gabriela Siracusano (ed.) - Editorial UNSAM


La paleta del espanto
Color y cultura en los cielos e infiernos en la pintura
Colonial andina
Gabriela Siracusano (ed.)
Editorial Universidad Nacional de San Martín
Colección Artes y Letras

(Buenos Aires)

La Editorial Universidad Nacional de San Martín ha publicado recientemente este trabajo de varios autores con la compilación de Gabriela Siracusano – doctora en Historia del Arte, investigadora del Conicet y profesora de la Universidad Nacional de San Martín y de la Universidad de Buenos Aires, autora de varios libros y artículos sobre arte colonial andino, especializada en la dimensión material y cultural de pinturas y esculturas del período -  acerca de la pintura colonial andina.
Se trata de una cuidada edición que incluye imágenes de la Iglesia de Carabuco (Bolivia), de la Iglesia de Caviaquiri (Bolivia), de la Iglesia de Santa María (Ledesma, Salamanca, España), de la Catedral de Vank( barrio armenio de Jolfa, Ispahán, Irán) de la Iglesia de Huauro (Perú), entre otras.
Dice Gabriela Siracusano:
“…La iconografía cristiana despliega una compleja red de estrategias visuales para aludir a lo que dicho sistema de creencias ha llamado las Postrimerías o Novísimos, es decir, los cuatro últimos momentos del ser humano, a saber: Muerte, Juicio Final, Infierno y Gloria. Estos relatos iconográficos remiten a una antigua tradición que hunde sus raíces en los registros textuales e icónicos medievales. En el Virreinato del Perú, este imaginario se desplegó de manera sostenida a lo largo de todo el territorio andino durante los siglos XVII y XVIII, como una de las vías para acompañar el proceso de evangelización iniciado desde los primeros años de la conquista. La lucha entre el bien y el mal, entre lo verdadero y lo falso, y un mensaje anclado en la relación pecado-castigo, se manifestaron como una estrategia visual efectiva para llevar a cabo lo que Serge Sugruzinski denominó “la colonización del imaginario”, fenómeno que evidencia no sólo rasgos de resistencia cultural sino también de adaptación y apropiación por quienes ocupaban, mediante sus prácticas y creencias, el lugar de lo pecaminoso: los nativos…”.
 Detalle de músicos y bailarines, José López de los Ríos,
Infierno, óleo sobre tela, 1684, Serie de las Postrimerías,  Iglesia de Carabuco, Bolivia


La paleta del espanto es un trabajo interdisciplinario que cruza las disciplinas de la Historia, la Química y el Arte. Mediante la investigación de los distintos autores del libro, se encaran distintas facetas del arte y la iconografía cristiana en América  del Sur. El Capítulo 4, por ejemplo, está dedicado a la restauración de cuatro lienzos monumentales de la Iglesia de Carabuco; el capítulo 5 al examen científico de los materiales pictóricos; el 6 se titula: Notas para detener el “Escándalo”: Fiesta, color e idolatría en el Virreinato del Perú, y analiza, por ejemplo,  una causa de visita de hechicería e idolatrías realizada en la provincia de Cajatambo en los pueblos de indios de Chacras y Andajes, en 1725, donde se hace mención a un edicto que condenaba a usar piedras y polvos de colores, pinturas en vasos, piedras y tinajas, instrumentos musicales y bailes como signos idolátricos. Habían pasado ya muchos años desde las primeras campañas de extirpación de idolatrías iniciadas en 1570 impulsadas por el Virrey Toledo. Sin embargo, tambores, flautas, chicha bailes y borracheras marcaban el ritmo de una fiesta incesante. Con motivo de la fiesta que celebraba la canonización de San Ignacio de Loyola, Bartolomé Arzans de Orzúa exhibía el lugar destacado que la pintura ocupaba en los festejos públicos que Potosí había celebrado en esta y otras oportunidades a lo largo de su historia.

Autores: Leontina Etchelecu, Teresa Gisbert, Blanca A. Gómez, Diego Guerra, Marta S. Maier, Andrés de Mesa Gisbert, Sara Daniela Parera, Agustina Rodríguez Romero, Carlos Manuel Rúa Landa, Gabriela Siracusano, Gustavo Tudisco.

lunes, 13 de diciembre de 2010

Registros cuyanos en el Museo Nacional de Arte Decorativo





















(Buenos Aires)


Se inauguró recientemente la muestra Registros cuyanos en el Museo Nacional de Arte Decorativo. La exposición, auspiciada por la Dirección Nacional de Patrimonio y Museos
de la Secretaría de Cultura de la Nación, dentro de su programa de apertura federalista, ofrece al público visitante del Museo Nacional de Arte Decorativo,  pintura de paisajes mendocinos vistos e interpretados por el joven artista plástico Enrique Testasecca. Algunas pinturas de grandes dimensiones presentan paisajes de la Provincia de Mendoza, fuente de inspiración del artista. 



Testasecca observa con fidelidad la naturaleza que lo rodea y la reinterpreta con su particular sinfonía de tonos y veladuras avanzando hacia una síntesis formal y cromática donde montañas y cielo se convierten en franjas aladas o ígneas que se despliegan, majestuosas ante el espectador.

El pródigo paisaje mendocino ha motivado a los grandes maestros que nacieron o vivieron en Mendoza; como Fernando Fader; Fidel deLucía, fundador del Museo Provincial de Bellas Artes, y organizador  del Museo de Bellas Artes "Fernando Fader" de Godoy Cruz - Roberto Azzoni, Fidel Roig Matóns, Carlos Alonso, Juan Scalco y otros tantos de los que Testasecca es significativamente continuador.

La magnificencia de los paisajes mendocinos ha inspiradi, también a Alfredo Bufano, el poeta que ha cantado a ese paisaje con versos de gran sentimiento. Es por ello que se exhibe en esta exposición el retrato de Bufano que el escultor Agustín Riganelli (1890-1949) ejecutó en mármol y por el que ganó en 1921 el Segundo Premio Nacional y el Primero Municipal del Salón Primavera  y que forma parte del patrimonio del MNAD, ex-colección Errázuriz.
Poemas de Bufano cerca de cada pintura acompañan  también  las obras de Testasecca.