viernes, 5 de agosto de 2022

Identificaciones, la muestra de Ernesto Deira podrá visitarse hasta el 4 de septiembre en el Museo Nacional de Bellas Artes



presentación de la muestra de Ernesto Deira


 (Buenos Aires)

Siete pinturas de la serie “Identificaciones” que el artista Ernesto Deira había presentado en Chile en 1971 y se creyeron perdidas hasta 2003 se pueden ver en el Bellas Artes hasta el 4 de septiembre.

 El Museo Nacional de Bellas Artes inauguró al público “Ernesto Deira. Identificaciones”, que presenta una serie de siete pinturas del artista argentino que se creían destruidas tras haber sido exhibidas en Chile en 1971.








Con curaduría de la directora artística del Museo, Mariana Marchesi, la muestra  reúne en la sala 33 del primer piso la serie que Deira denominó “Identificaciones”, expuesta en 1971 en el Instituto de Arte Latinoamericano (IAL) de la Universidad de Chile.




 Luego del golpe de Estado que derrocó al presidente Salvador Allende en 1973, el artista y su entorno dieron estas obras por perdidas, pues supusieron que, dado su contenido político explícito, habían sido destruidas durante la dictadura militar. Sin embargo, se hallaban en perfecto estado en el Museo de Arte Contemporáneo (MAC), donde las había resguardado el personal de la institución. Se iniciaron entonces gestiones diplomáticas para recuperarlas, que culminaron en octubre de 2021 con un acuerdo entre los herederos del artista y las autoridades del MAC.

En el acto de inauguración, el ministro de Cultura de la Nación, Tristán Bauer, manifestó: “Hoy estamos rindiendo homenaje a la necesaria unión entre nuestros países, es una unión sudamericana. Ha sido un anhelo y pudimos ‒argentinos y chilenos, chilenos y argentinos‒ concretarla”.

 Por su parte, el director del Bellas Artes, Andrés Duprat, afirmó: “Es una gran alegría para el Museo inaugurar esta exposición. Se trata de obras pictóricas de gran calidad, pero que, además, están rodeadas de una historia muy particular, que también refleja esos años aciagos de la década del setenta, con la secuencia de dictaduras militares en América Latina”.

Marchesi, en tanto, resaltó “el esfuerzo mancomunado entre Chile y Argentina”. “También quiero rescatar el enorme compromiso de trabajadores y trabajadoras de la cultura de ese momento, que se encargaron de resguardar estas obras, así como el compromiso que pusieron en otro gran proyecto en Chile, que fue el del Museo de la Solidaridad. Por ellos podemos celebrar el volver a ver a estas obras de Deira después de 50 años”.

En la apertura, también estuvieron presentes, entre otras autoridades, Bárbara Figueroa, embajadora de Chile en Argentina, representantes de Interpol, miembros del Museo de Arte Contemporáneo de la Universidad de Chile, así como Silvina y Martín Deira (hijos del artista), familiares y allegados.

Una de las personalidades de la cultura que participaron del acto fue el artista Luis Felipe Noé, quien recibió un gran aplauso del público. “Yuyo” es otro de los protagonistas de esta historia, ya que, en 2003, se ocupó de localizar las piezas de Deira en Chile junto a la galerista y gestora de ese país Carmen Waugh. “Estoy muy contento de que estas obras estén de regreso, porque Ernesto murió en París convencidísimo de que estaban destruidas”, recordó el artista, compañero del grupo Nueva Figuración con Deira, Rómulo Macció y Jorge de la Vega en los años sesenta.

 “Aunque parezca hollywoodense, esta historia tiene final feliz” ‒comentó por su parte Martín Deira, hijo del artista‒. Me pone muy feliz ver que estas obras, evidentemente, tenían algo para decir. Y ahora también dicen que estuvieron retenidas durante una dictadura. Nos recuerdan esa dictadura, nos recuerdan esos desaparecidos. Las pinturas de esta muestra se han cargado de muchos más símbolos de los que originalmente ‘el viejo’ puso sobre la tela”.

Al realizar estas obras, la intención de Deira era trazar una crónica sobre algunos de los acontecimientos más violentos sucedidos een el mundo desde los años 60: la pobreza en el Tercer Mundo, los procesos de descolonización, la invasión estadounidense a Vietnam y, en el caso de la Argentina, los primeros actos represivos que inauguraron la década del 70. El asesinato de Ernesto “Che” Guevara en Bolivia era el hilo conductor de este breviario de la violencia. Para componer la serie, el artista se basó en fotografías aparecidas en periódicos y revistas que remitían a estos temas. Parte de estos documentos de época, junto con material de prensa, también se exhiben en sala.

“Ernesto Deira. Identificaciones” podrá visitarse hasta el 4 de septiembre en la sala 33 del primer piso. El Museo Nacional de Bellas Artes, que depende del Ministerio de Cultura de la Nación y cuenta con el apoyo de Amigos del Bellas Artes, está ubicado en Av. del Libertador 1473 (Ciudad de Buenos Aires) y abre sus puertas de martes a viernes, de 11 a 20, y sábado y domingo, de 10 a 20. La entrada es libre y gratuita, sin reservas.

 

 

 

 

martes, 26 de julio de 2022

"Ernesto Deira.Identificaciones" se inaugura el 29 de julio en el Bellas Artes una muestra con las obras restituidas desde Chile



(Buenos Aires)


 El Museo Nacional de Bellas Artes inaugura al público el viernes 29 de julio, a las 19, la muestra “Ernesto Deira. Identificaciones”, que presenta una serie de siete pinturas del artista argentino que se creían destruidas tras exhibirse en el Instituto de Arte Latinoamericano de la Universidad de Chile, en 1971.

Con curaduría de la directora artística del Museo, Mariana Marchesi, la exposición –que podrá visitarse, con entrada libre y gratuita, hasta el 30 de octubre– presenta en la sala 33 del primer piso la serie de pinturas de 1971, en blanco y negro y estilo naturalista, que Deira denominó “Identificaciones”, centradas en el asesinato de Ernesto “Che” Guevara, sucedido años antes en la selva boliviana.

“La intención de Deira por entonces ‒explicó Marchesi‒ era trazar una crónica sobre algunos de los acontecimientos más violentos sucedidos en el mundo desde los años 60: la pobreza en el Tercer Mundo, los procesos de descolonización, la invasión estadounidense a Vietnam y, en el caso de la Argentina, los primeros actos represivos que inauguraron la década del 70”.

Además de las siete obras, en la muestra se exhibirá un conjunto de documentos de época provenientes del archivo del artista y material de prensa en el que Deira se basó para la realización de esta serie.

 “Ernesto Deira. Identificaciones” podrá visitarse hasta el 4 de septiembre en la sala 33 del primer piso. El Museo Nacional de Bellas Artes, que depende del Ministerio de Cultura de la Nación y cuenta con el apoyo de Amigos del Bellas Artes, está ubicado en Av. del Libertador 1473 (Ciudad de Buenos Aires) y abre sus puertas de martes a viernes, de 11 a 20, y sábado y domingo, de 10 a 20. La entrada es libre y gratuita.

El derrotero de las obras, perdidas y recuperadas

 En noviembre de 1971, Deira presentó las siete pinturas de la serie “Identificaciones” en el Instituto de Arte Latinoamericano (IAL) de la Universidad de Chile, un novedoso espacio académico y cultural donde se ensayaron diferentes proyectos orientados a conformar una nueva cultura chilena, tras la llegada de la Unidad Popular al gobierno en 1970. Allí permanecieron las obras tras el cierre de la exposición. Luego del golpe de Estado que derrocó al presidente Salvador Allende en 1973, el artista y su entorno las dieron por perdidas, pues supusieron que, dado su contenido político explícito, habían sido destruidas durante la dictadura militar.

Recién en 2003, a instancias de Luis Felipe Noé y de la galerista y gestora chilena Carmen Waugh, se supo que las obras se hallaban, en perfecto estado, en el Museo de Arte Contemporáneo (MAC) de la Universidad de Chile, donde las había resguardado el personal de la institución.

Entonces se iniciaron gestiones diplomáticas para recuperar las obras, que culminaron en octubre de 2021 con un acuerdo entre los herederos del artista y las autoridades del MAC. Andrés Duprat, director del Bellas Artes, celebró el regreso de estas pinturas al país, concretado en abril de este año: “Esto fue posible gracias a la colaboración de los gobiernos de Argentina y Chile, después de casi dos décadas de tratativas para la devolución de las obras a la familia Deira”.

 “Por eso es muy importante que el público argentino pueda apreciar en el Museo la exhibición de esta serie, acompañada de un estudio que da cuenta de la historia de estos cuadros, una historia que es tan importante como la obra misma”, agregó.

 

Sobre Ernesto Deira

Nacido en Buenos Aires en 1928, tras recibirse de abogado en la Universidad de Buenos Aires inició su formación en pintura con Leopoldo Torres Agüero y más tarde con Leopoldo Presas. En 1958 realiza su primera muestra individual en la galería Rubbers de Buenos Aires.

 “La intención de Deira por entonces ‒explicó Marchesi‒ era trazar una crónica sobre algunos de los acontecimientos más violentos sucedidos en el mundo desde los años 60: la pobreza en el Tercer Mundo, los procesos de descolonización, la invasión estadounidense a Vietnam y, en el caso de la Argentina, los primeros actos represivos que inauguraron la década del 70”.

“Sin dudas ‒afirmó la curadora‒, el asesinato de Ernesto ‘Che’ Guevara en Bolivia era el hilo conductor de este breviario de la violencia. Para realizar cada una de las pinturas, Deira se basó en fotografías aparecidas en periódicos y revistas de divulgación científica que remitían a alguno de estos temas”.

 Además de las siete obras, en la muestra se exhibirá un conjunto de documentos de época provenientes del archivo del artista y material de prensa en el que Deira se basó para la realización de esta serie.

 


 


 


jueves, 14 de julio de 2022

A los 105 años la artista argentina Ides Kihlen expone sus obras en el Museo Nacional de Bellas Artes

 


Andrés Duprat director del MNBA en la presentación 




 

(Buenos Aires)

 

Una extensa trayectoria es la de Ides Kihlen, artista que recientemente cumplió 105 años quien expone sus obras en el Museo Nacional de Bellas Artes. La muestra reúne 25 trabajos de la artista argentina y se podrá ver hasta el 7 de agosto con entrada gratuita en el segundo piso del museo.



 “Homenaje a Ides Kihlen”, es una muestra antológica que celebra a la artista argentina, con obras que dan cuenta de las últimas décadas de su extensa producción. La curaduría es de María Florencia Galesio.

Ides Kihlen es uno de los secretos mejor guardados de la plástica argentina de los últimos dos siglos”. Así la presentó el director del Museo, Andrés Duprat, durante el acto abierto al público con el que también quedó reinaugurado, pasada ya la pandemia, el segundo piso del Bellas Artes. “Para el Museo, es un orgullo hacer este homenaje en vida a una artista muy prolífica, que ha trabajado secreta y silenciosamente durante décadas, a espaldas de las modas, las escuelas o los movimientos, y concentrada en su gran amor: la creación artística”, agregó.

Duprat también repasó la larga trayectoria de Kihlen: “Habiendo hecho un recorrido académico ‒estudió en la Escuela Superior de Artes Visuales Ernesto de la Cárcova‒ se formó con maestros como Pío Collivadino, Juan Batlle Planas, Emilio Pettoruti y, más recientemente, Kenneth Kemble y Adolfo Nigro. También viajó a Europa, como la mayoría de los artistas de su generación, y en París frecuentó el taller de André Lhote. Trabajó continuamente por más de ocho décadas, y recién obtuvo visibilidad en los primeros años de este siglo. Su primera muestra individual la realizó en el Museo Nacional de Arte Decorativo a sus 83 años: a partir de allí su obra comenzó a circular por museos, galerías y ferias en el país y el exterior. Faltaba el reconocimiento del Museo Nacional de Bellas Artes, y aquí llegó, en el mes en el que cumplirá 105 años”.

La exposición consta  con  creaciones automáticas que cruzan de modo constante sus indagaciones sobre pintura y música, y los trabajos más recientes de la serie “Pandemia”, en la que predominan el blanco y el negro.

“La exposición ‒comenta Galesio‒ reúne obras de los últimos veinte años, junto con algunos trabajos de los años 80 y otro grupo de fines de los años 90, que componen un panorama centrado en las distintas series en las que se ha organizado su producción: la “Serie del Tigre”, con tiras que simulan las teclas del piano; la “Serie Blanca”, sus creaciones más recientes, donde los fondos se iluminan y toman protagonismo; y, en el medio, la “Serie Negra”, en la que hay un juego de colores contrastantes muy potentes sobre fondos oscuros”.

 “Homenaje a Ides Kihlen” puede visitarse hasta el 7 de agosto en la sala 42 del segundo piso. El Museo Nacional de Bellas Artes, que depende del Ministerio de Cultura de la Nación y cuenta con el apoyo de Amigos del Bellas Artes, está ubicado en Av. del Libertador 1473 (Ciudad de Buenos Aires) y abre sus puertas de martes a viernes, de 11 a 20, y sábado y domingo, de 10 a 20. La entrada es libre y gratuita.

 





miércoles, 11 de mayo de 2022

La memoria residual: Muestra de Juan Carlos Distéfano en el Museo Nacional de Bellas Artes

 

Andrés Duprat, Director del MNBA junto a Juan Carlos Distéfano, 
Julio Crivelli, Presidente de la Asociación de Amigos y María Teresa Constantín, curadora de la muestra









el recorrido de prensa


(Buenos Aires)

La memoria residual”, una muestra de Juan Carlos Distéfano que reúne esculturas y dibujos del artista inspirados en obras pictóricas, se inauguró para el público el martes 10 de mayo. La inauguración para la prensa tuvo lugar el lunes 9.

Juan Carlos Distéfano y su obra La necesidad del arco iris


Con la presencia del artista en sala, el Museo Nacional de Bellas Artes abrió al público ayer, martes 10 de mayo, “Juan Carlos Distéfano. La memoria residual”, la muestra curada por María Teresa Constantin que reúne en el Pabellón de exposiciones temporarias una selección de esculturas y dibujos en los que el maestro reescribe sus influencias de la pintura argentina y universal.




La muestra se compone de 19 esculturas realizadas entre 1972 y 2022, junto con 16 estudios para la realización de varias de ellas, en las que el artista argentino expresa su atracción por la pintura.

Una de sus últimas obras, es “La necesidad del  arco iris” realizada durante la pandemia,  abre la muestra.

 

Durante el acto de apertura, el director del Bellas Artes, Andrés Duprat, sostuvo: “Es una muestra delicada e interesante en su concepto, que presenta obras escogidas entre Juan Carlos y la curadora, vinculadas con el universo de creación del artista”. “Al recorrerla, descubrirán conexiones sutiles, tanto con pintores argentinos, como Spilimbergo o Gómez Cornet, como con grandes maestros de la historia del arte, entre ellos, El Bosco, Brueghel o Grünewald”, agregó. 

 Celebramos esta exposición, que es a la vez un homenaje de Distéfano a los artistas que él considera que fueron sus influencias, pero también un homenaje a un escultor del que nos sentimos orgullosos”, concluyó Duprat.

Según explicó Constantin, “la muestra está armada en torno a dos núcleos que Juan Carlos ha trabajado a lo largo de su vida, y que fueron surgiendo como esa memoria residual: la pintura centroeuropea del Renacimiento, La Edad Media, el Románico catalán… y un solo moderno, Van Gogh”. “En referencia al núcleo de los pintores argentinos –añadió la curadora– toma a Lacámera, a Cúnsulo, a Spilimbergo (pero el menos refulgente, el de los grabados más duros), a Gómez Cornet, a Policastro, enormes trabajadores del arte, como el mismo Distéfano, que batallan con la materia siempre. No eran pintores a los que les estaba regalado nada”.

Durante el recorrido para la prensa, previo a la apertura general, Distéfano comentó por qué eligió la escultura como medio de expresión artística: “Traté de ser pintor, pero cuando uno pasa a la tercera dimensión y toma la arcilla, nunca más se puede dejar por el placer que genera tocarla. Es extraordinaria, es maleable, es realmente tocar carne, y hago lo que se puede con eso”.

El artista también se refirió al vínculo de su producción con la historia política, cultural y social del país, y manifestó: “Vivo en la Argentina y añoro la Argentina cuando estoy afuera. Es un sentir, es un vivir acá. Hay muchas formas de hacerlo. Creo en esa forma de trabajar”. Y continuó: “No tengo ideas, tengo imágenes, que es lo primero que sale. Y sobre todo estoy muy atento al error, si hay algo bueno en él, se abre un camino inimaginado, aparece la aventura, y esa aventura es lo mejor que hay en cada uno de mis trabajos. La idea es traicionera; creo en la imagen”.




Entre las piezas en exhibición, se incluyen dos versiones de la escultura “Emma traviesa. Homenaje a Lino Enea Spilimbergo” (2014-2015) y una serie de estudios preparatorios realizados en sanguina sobre papel. Una de estas obras ingresó a la colección del Museo en 2018, cuando Distéfano fue distinguido con el Premio Nacional a la Trayectoria Artística.

 

Otra de las esculturas reunidas en la exposición es “La Urpila en Buenos Aires. Homenaje a Gómez Cornet” (2009-2010), realizada en poliéster reforzado y materiales varios, en diálogo con la pintura de 1946 del artista santiagueño, perteneciente a la colección del Museo.




Una de sus obras, realizada en Barcelona, cuando el artista y su esposa, la escritora Griselda Gambaro estaban exiliados después de que un libro de Gambaro fue prohibido por la última dictadura cívico militar que comenzó en 1976, está inspirada en los comentarios que le llegaban acerca de la suerte que corrían en esos años,  los desaparecidos en la Argentina.

 

“Juan Carlos Distéfano. La memoria residual” podrá visitarse hasta el 31 de julio en el Pabellón de exposiciones temporarias del Museo, de martes a viernes, de 11 a 20, y los sábados y domingos, de 10 a 20, con entrada libre y gratuita.

 

El Museo Nacional de Bellas Artes, que depende del Ministerio de Cultura de la Nación y cuenta con el apoyo de Amigos del Bellas Artes, está ubicado en Av. del Libertador 1473 (Ciudad de Buenos Aires).

 

 

 









martes, 19 de abril de 2022

El dolor de Colombia en los ojos de Botero

 


(Buenos Aires)

En oportunidad de realizarse una muestra del pintor colombiano Fernando Botero hace unos años en el Museo Nacional de Bellas Artes, asistí a la presentación para la prensa. La nota está publicada en el soporte inicial de la revista. 

Dado que Fernando Botero cumple 90 años se reproduce en este blog dedicado a las muestras y el arte:

(Buenos Aires) Araceli Otamendi

Se puede ver en el Museo Nacional de Bellas Artes una muestra de Fernando Botero. Esta muestra constituida por 50 cuadros  expresa la angustia, el dolor y la sinrazón de las tragedias de Colombia. Los cuadros fueron donados por el artista al Museo Nacional de Colombia. Según una nota de la revista semanal del diario El País de España, el artista había confesado que no le había resultado fácil asumir esos temas. "El mismo hecho de proponerme como artista, encontrar la imagen simbólica que refleje el gran drama de Colombia significa un estado mental que no es grato sino doloroso". También, Botero había reconocido que el arte no tiene poder de cambiar nada, y recuerda el Guernica de Picasso. Entonces reflexiona: "Si el arte tuviera poder, Franco se habría caído con esta obra, la más importante del siglo".

Fernando Botero sigue reflexionando en esa nota acerca del arte y afirma que desde el punto de vista político el arte es inofensivo, su poder está en la historia, en poder volverse símbolo de un momento. 

Otros intelectuales y artistas han reflexionado sobre este mismo tema. Tal es el caso del escritor portugués Antonio Lobo Antunes cuando viajó a Buenos Aires, desde Colombia para presentar su libro "Buenas tardes a las cosas de aquí abajo". 

"Fue muy duro” dijo respecto a su estadía en Colombia, refiriéndose a la pobreza, la violencia, la agresividad de la gente. En Colombia las clases altas miran desde arriba al pueblo, dijo el escritor." Situación que podría hacerse extensiva a varios países de Latinoamérica, se podría agregar. 

Según palabras de Alberto Bellucci, director del Museo Nacional de Bellas Artes:

"El Museo Nacional de Bellas Artes, que hace doce años albergó una gran muestra de pinturas y esculturas de Fernando Botero, presenta ahora medio centenar de sus dibujos y pinturas inspirados en el tema de la violencia en Colombia, realizados entre 1999 y 2004. Estas obras provienen en su totalidad del Museo Nacional de Colombia, y conforman la donación que el artista efectuó hace dos años al Museo mayor de su patria, sumadas así al largo centenar de obras de Botero que ese Museo ya poseía y que lo han ubicado como en el mayor referente para poder apreciar la fértil trayectoria del artista. 

No hay mejor y más incisivo testimonio de la criminal inutilidad de la violencia que el que van dejando las imágenes de los artistas visuales a lo largo de la historia. Así, las visiones de Bruegel sobre las guerras de Flandes, los pavorosos grabados de Goya sobre los desastres de las guerras napoleónicas, los de los expresionistas alemanes sobre las dos contiendas del siglo XX y –cómo no- el insoslayable alegato del "Guernica", son pruebas evidentes de la intensidad de esos testimonios, que nos gritan a través de los siglos y los países el mismo y repetido mensaje del "¡nunca más!". Hoy en día, en que contamos con el registro inmediato e inapelable de la fotografía documental, los artistas visuales, sin embargo, siguen entregando sus propias versiones y sus personales obsesiones sobre ese flagelo que continua azotando y vistiendo de rasgos apocalípticos nuestra realidad contemporánea. 

Dos continuidades, pues; la de la violencia que nos agravia y nos agobia, y la del arte que la testimonia. Botero, por su parte, no pretende exacerbar el horror; por el contrario, su objetivo es atenuar la agresión de la cruda imagen testimonial derivándola hacia una descripción figurativa afín a su ideología y a su estilo –"yo estaba en contra de ese arte que se convierte en testigo de su tiempo como arma de combate", ha dicho-. Y lo hace con una ejecución mucho más basta y urgida que lo habitual, sobre todo en los óleos, a través de la cual parece decirnos que, frente a la escalada de violencia que padece desde hace décadas su noble país natal, no le es posible esperar más para entregar la correspondiente denuncia de su parte. Denuncia que, sin embargo, nunca deja de ser intransferiblemente ´boteriana´, en tanto se presenta construida con la constante seducción de su ingenuidad popular, los contrastes de escala y sus típicos personajes hinchados -`ese mundo amable que yo pinto siempre´-, aunque en este caso aparezcan cargados de puñales y heridas, balas y ataúdes, ametralladoras y lágrimas. A primera vista, es cierto, extraña la pareja inexpresividad en torturadores y torturados, un poco a la manera de tantos sansebastianes renacentistas, impávidos y extasiados a pesar de los flechazos. Pero es a través de la perduración de la máscara inocente de esos personajes asombrados, hasta hace un momento alegres y despreocupados, y que ahora aparecen como muñecos rotos, violados, despedazados, como Botero prefiere transmitirnos la tragedia de lo injustificable. Como si un niño de ojos grandes lo retratara a los adultos que no saben ver, como si se tratara de inexorables juegos bélicos con íconos cibernéticos manejados por irresponsables o –más exactamente- como si nos lo volviera a contar Anna Frank, inocentemente, desde su ático de Amsterdam; cuentos terribles que se desgranan ante nosotros con pasmosa naturalidad. Frente a esta nueva serie de Botero podríamos hablar de integración original entre una ´nueva objetividad´ posmoderna y el difuso `realismo mágico´ que sobrevuela la adjetivación habitual de su poética, tan afín a las atmósferas narrativas de su compatriota García Márquez. Algo así como haber logrado tejer secuencias de un tema muy duro enhebrando conjuntamente los hilos de la crónica con los de la ilusión. 

"Agradezco muy especialmente a la Ministra de Cultura de Colombia, Sra. Elvira Cuervo de Jaramillo, al Museo Nacional de Colombia y a su directora, Sra. María Victoria de Robayo, a la Embajada de Colombia en Argentina, a SAM Productions, a DAEFA y a la Asociación Amigos del Museo Nacional de Bellas Artes el haber hecho posible la presentación de esta serie en nuestro museo."


Alberto G. Bellucci

Director MNBA

La muestra podrá visitarse hasta el 13 de agosto en los siguientes horarios:

Lunes a miércoles de 12.30 a 19.30

Jueves y viernes de 12.30 a 21.00


Sábado de 9.30 a 21.00

Domingo de 9.30 a 19.30


Se cobra entrada, jubilados y menores de 12 años exentos.

Martes gratuito

(c) Araceli Otamendi

imágenes:

Mujer llorando, 1999, óleo sobre tela, 29 x 36 cm

Desplazados, 2004, acuarela, 40 x 31 cm 



viernes, 8 de abril de 2022

Museo Nacional de Bellas Artes: inauguraciones de CAYC Chile | Argentina | 1973-1985-2022. La exposición olvidada y una lectura a cuatro artistas chilenos”, junto con una exhibición que reúne más de 40 célebres fotografías de la artista argentina Sara Facio.

Ernesto Deira, obra de la serie "Identificaciones" centrada en el asesinato de Ernesto "Che" Guevara en La Higuera, Bolivia, exhibida en el hall de entrada del MNBA

El Director del MNBA Andrés Duprat con el Director del MNBA
de Chile y los curadores de la muestra "CAYC Chile/Argentina/1973/ 1985/2022










 


(Buenos Aires)

Desde el 7 de abril, podrán verse “CAYC Chile | Argentina | 1973-1985-2022. La exposición olvidada y una lectura a cuatro artistas chilenos”, junto con una exhibición que reúne más de 40 célebres fotografías de la artista argentina Sara Facio.

El 6 de abril se inauguró  para la prensa en el Museo Nacional de Bellas artes la muestra CAYC Chile/Argentina/1973/1985/2022- La exposición olvidada y una lectura a cuatro artistas chilenos. La exposición rescata dos muestras históricas impulsadas por el CAYC (Centro de arte y comunicación de Buenos Aires durante las décadas de 1970-1980

Junto a esa muestra también se inauguró una exhibición de fotografías de Sara Facio 1960-2010 donadas por la artista argentina al museo.

Además, en el hall de ingreso del museo de exhibe una de las siete obras de la serie"Identificaciones" realizadas por el artista argentino Ernesto Deira, en 1971, que regresan de Chile luego de medio siglo.

Las siete pinturas que componían la muestra se centraban en el asesinato de Ernesto "Che" Guevara en La Higuera, Bolivia.

Sara Facio se hizo presente en la inauguración, cumple 90 años, y recibió el cariño y los saludos de los presentes.


 Abierta al público

El Museo Nacional de Bellas Artes abre al público, desde el 7 de abril, “CAYC Chile | Argentina | 1973-1985-2022. La exposición olvidada y una lectura a cuatro artistas chilenos”, una exhibición que rescata dos muestras históricas impulsadas por el Centro de Arte y Comunicación (CAYC) de Buenos Aires durante las décadas de 1970 y 1980. También se presenta “Sara Facio: Fotografías 1960/2010”, que reúne más de 40 obras de la artista argentina, a modo de homenaje por su incansable tarea como gestora cultural e iniciadora de la colección fotográfica del Museo, en 1995.






EXPOSICIÓN OLVIDADA Y UNA LECTURA A CUATRO ARTISTAS CHILENOS”

 

Con curaduría conjunta de los historiadores del arte Mariana Marchesi, directora artística del Bellas Artes de Argentina, y Sebastián Vidal Valenzuela, académico de la Universidad Alberto Hurtado, esta exposición propone reactivar procesos de diálogo e intercambio cultural desde el CAYC, un espacio interdisciplinar que promovió prácticas experimentales y una amplia producción teórica en torno al arte latinoamericano. La iniciativa nació del trabajo mancomunado entre el Museo Nacional de Bellas Artes de la Argentina y su homónimo chileno, donde se exhibió del 19 de noviembre de 2020 al 28 de marzo de 2021.

“La historia del arte es también la historia de las exposiciones y de las instituciones que las promueven y acogen. Presentar esta propuesta hoy nos permite asistir a un viaje en el tiempo y resignificar las obras con nuevos sentidos y perspectiva histórica. A la vez, reafirmamos la voluntad de profundizar la colaboración entre ambas instituciones”, afirman Fernando Pérez Oyarzun y Andrés Duprat, directores de los museos nacionales de Bellas Artes de Chile y Argentina.

Dos muestras emblemáticas del CAYC

La exposición retoma dos muestras emblemáticas del CAYC. Una de ellas es “Hacia un perfil del arte latinoamericano”, una exhibición con 143 heliografías de 68 artistas de distintas nacionalidades, que no pudo presentarse en el Museo chileno debido al golpe de Estado de 1973 que derrocó al gobierno de Salvador Allende y estuvo décadas guardada en los depósitos de la institución. La muestra propuso analizar las problemáticas políticas del continente con copias heliográficas de medida uniforme, bajo tres premisas planteadas por Jorge Glusberg, fundador del CAYC: portabilidad, economía de recursos y reproductibilidad. Con su exhibición en Chile y en Argentina, se cierra un ciclo truncado 49 años atrás. Antonio Berni, Clorindo Testa, Víctor Grippo, Nicolás García Uriburu, Juan Carlos Romero, Marie Orensanz, Jacques Bedel, Luis Benedit, Elsa Cerrato, Luis Pazos son algunos de los artistas argentinos presentes.

 

La otra muestra histórica  del CAYC ahora recreada es “Cuatro artistas chilenos en el CAYC”, que se exhibió en Buenos Aires, en 1985, e incluye obras ‒algunas de ellas reconstruidas‒ de cuatro referentes de la escena contemporánea chilena: Gonzalo Díaz, Eugenio Dittborn, Alfredo Jaar y Carlos Leppe.

En las obras y textos que acompañaban la exposición ‒organizada por la crítica cultural Nelly Richard y por el director del CAYC, Jorge Glusberg‒, puede advertirse el modo en que se reformulaba el problema de “lo latinoamericano”. Muchos artistas se apropiaron de los lenguajes tecnológicos de la época, pero a su vez daban cuenta de su condición política desde una enunciación periférica y marginal. El uso de soportes frágiles y de técnicas básicas, o las tácticas de desjerarquización de los símbolos o la deconstrucción de los estereotipos regionales, hacían visible la inestabilidad de lo precario, y habilitaban a los artistas a repensar sus prácticas y sus tradiciones desde sus propios contextos.

Esta doble muestra histórica podrá verse en las salas 37 a 40 del primer piso del Museo hasta el 17 de julio.

 

 


 




 




 

 


SOBRE "SARA FACIO: FOTOGRAFÍAS 1960/2010"

 




Esta muestra homenaje presenta más de 40 imágenes registradas entre de 1960 a 2010 y seleccionadas por la propia Facio de su colección particular. El cuerpo de obra recorre distintos momentos de la vasta producción de la artista, que el próximo 18 de abril cumple 90 años, e incluye fotografías de sus prestigiosas series “Primeros premios”, “Humanitario”, “Buenos Aires Buenos Aires”, “Funerales del presidente Perón” y “Bestiario”, entre otras.



Además, podrán verse algunos de los retratos más emblemáticos realizados por Facio a artistas, escritores, músicos, deportistas y otras personalidades de la cultura en Argentina y Latinoamérica, como Jorge Luis Borges, Julio Cortázar, María Elena Walsh, Ernesto Sabato, Astor Piazzolla, Pablo Neruda, Gabriel García Márquez, Octavio Paz, Doris Lessing o Federico Leloir.

 



La estrecha relación de Facio con el Bellas Artes comenzó en 1995, cuando acercó la propuesta de conformar una colección de fotografías, que en la actualidad cuenta con más de 1500 imágenes. Desde su creación hasta 2012, la artista estuvo a cargo de gestionar el crecimiento de este acervo y fue curadora de distintas exhibiciones temporarias con este patrimonio, tanto en el Bellas Artes como en otros espacios. En esas décadas, además, realizó otras cinco donaciones al Museo de piezas de su colección particular. La última fue en 2014 y dio lugar a la muestra “Latinoamérica”, que también contó con su curaduría.

 Aquel impulso tiene hoy un nuevo capítulo con la donación de su biblioteca personal, constituida durante sesenta años, en los que Facio trabó vínculos con artistas e instituciones de todo el mundo a partir de su actividad como fotógrafa, editora y gestora cultural. Se trata de más de mil volúmenes dedicados a la historia del medio, colecciones especializadas y ensayos fotográficos, que integrarán el patrimonio del Bellas Artes.

 “El Museo Nacional de Bellas Artes agradece este generoso obsequio a su Biblioteca, que permitirá profundizar el estudio y la difusión de la fotografía”, afirma el director, Andrés Duprat. “Además, homenajea la trayectoria de esta hacedora con la exhibición de un conjunto de cuarenta obras seleccionadas por ella misma y que dan cuenta de algunos de los hitos ineludibles de la extraordinaria producción de Sara Facio”, agrega.

 

La muestra podrá verse en la sala 33 del primer piso del Museo hasta el 19 de junio.

 

 

 

 

SOBRE LAS OBRAS DE ERNESTO DEIRA RESTITUIDAS A LA FAMILIA Y SU FUTURA EXHIBICIÓN EN EL BELLAS ARTES

 

En septiembre de 1971, la galería Carmen Waugh de Buenos Aires albergó la única exhibición en la Argentina de la serie Identificaciones, realizada por el artista Ernesto Deira, creador en los años 60 del grupo de la Neofiguración junto con Luis Felipe Noé, Rómulo Macció y Jorge de la Vega.

Las siete pinturas que componían la serie se centraban en el asesinato de Ernesto “Che” Guevara en La Higuera, Bolivia. En noviembre de 1971, Deira las presentó en el flamante Instituto de Arte Latinoamericano (IAL) de la Universidad de Chile, un novedoso espacio académico y cultural donde se ensayaron diferentes proyectos orientados a impulsar una nueva cultura chilena, tras la llegada de la Unidad Popular al gobierno, en 1970. Al finalizar la exposición, las obras permanecieron en el IAL, y luego del golpe de Estado que derrocó al presidente chileno Salvador Allende, en 1973, el artista y su entorno las dieron por perdidas, pues supusieron que, dado su contenido político explícito, habían sido destruidas durante la dictadura. Recién en 2003, a instancias de Luis Felipe Noé y la galerista Carmen Waugh, se supo que el conjunto estaba resguardado, en perfecto estado, en el Museo de Arte Contemporáneo de la Universidad de Chile.

Según explica Andrés Duprat, “ha sido un acto de justicia y de reparación histórica, en tanto Deira no había tenido la voluntad de dejar esas obras en Chile, sino que la convulsionada situación a partir del golpe de Estado en ese país, le hizo presumir que sus obras estarían destruidas, habida cuenta de la temática de la serie en torno al asesinato del Che Guevara”. El director del Bellas Artes agrega: “Lamentablemente, Ernesto Deira murió en París, en 1986, sin haber descubierto que estaban sanas y salvas gracias a la precaución y los cuidados del Museo de Arte Contemporáneo de la Universidad de Chile”.

 

Medio siglo después, tras un acuerdo entre la familia Deira y la Universidad de Chile, las pinturas retornan a la Argentina. Desde el 7 de abril, una obra de esta serie se exhibirá en el hall de ingreso al Museo, como adelanto de la muestra que presentará en junio próximo el conjunto completo, con curaduría de la directora artística del Museo, Mariana Marchesi. Finalmente, las obras serán devueltas a la familia del artista.

 

 

El Museo Nacional de Bellas Artes, que depende del Ministerio de Cultura de la Nación y cuenta con el apoyo de Amigos del Bellas Artes, está ubicado en Av. del Libertador 1473 (Ciudad de Buenos Aires) y puede visitarse de martes a viernes, de 11 a 20, y los sábados y domingos, de 10 a 20, con entrada gratuita y reserva de visita desde la página web: https://www.bellasartes.gob.ar/paginas/planea-tu-visita/

 

 

 













martes, 14 de diciembre de 2021

Premios 8M- Exposición en el Centro Cultural Kirchner

 


(Buenos Aires)

A partir del miércoles 15 de diciembre se podrá recorrer la exposición que reúne obras de 94 artistas mujeres y personas LGBTI+ de todo el país. Dos días antes, el lunes 13 de diciembre a las 18 horas, se realiza el acto de premiación. Se premin 16 obras, que pasarán a integrar la colección del Palais de Glace.

El concurso fue impulsado por el Ministerio de Cultura de la Nación a través de la Secretaría de Patrimonio Cultural y con el apoyo de la Dirección Nacional de Políticas Culturales para la Igualdad de Géneros de la Subsecretaría de Formación, Investigación y Políticas Culturales para la Igualdad del Ministerio de las Mujeres, Géneros y Diversidad en el marco del Día Internacional de la Mujer Trabajadora que se conmemoró el 8 de marzo de 2021. Se trata de un hecho artístico-cultural histórico, pues por primera vez se realizó una convocatoria desde el Estado con el objetivo de revertir la conformación patriarcal del acervo artístico nacional.

Para el Premio Adquisición 8M fueron destinados en un principio $4.000.000 (cuatro millones de pesos), distribuidos en 8 (ocho) premios de $500.000 (quinientos mil pesos) cada uno. Luego, con el apoyo del Banco de la Nación Argentina, que concretó un acuerdo de adquisición con el Ministerio de Cultura, se consiguió duplicar a 16 (dieciséis) la cantidad de obras premiadas que integrarán la colección de arte del Palais de Glace.

La muestra podrá visitarse hasta el 20 de marzo de 2022 en la sala La Gran Lámpara del Centro Cultural Kirchner (Sarmiento 151CABA) de miércoles a domingo de 14 a 20 horas sin reserva previa de entradas.

 

La segunda edición del Premio 8M se lanzará desde el sitio web del Ministerio de Cultura en el transcurso del mes de enero de 2022.